miércoles, 8 de febrero de 2012

Tensiones en el Sahara Occidental


OCUPACIÓN Y RESISTENCIA


Por Olivier Quarante*

En el Sahara Occidental, último territorio no autónomo de África según la ONU, se ha radicalizado el conflicto entre los marroquíes y los saharauis, que rechazan la ocupación marroquí.

akala es uno de esos barrios que, surgidos de la nada en los dos o tres últimos años, le dieron a Dajla, en el extremo sur del Sahara Occidental y en los confines de Mauritania, un aspecto de ciudad en plena expansión. Aquí, como en el conjunto de este vasto territorio anexado por Marruecos desde 1975, pero reivindicado por el Frente Polisario (ver recuadro), es difícil desplazarse sin despertar sospechas. Policías de la Seguridad Nacional y elementos de las Fuerzas Armadas reales son omnipresentes. “¡Todas esas fuerzas de seguridad son la peste! Por cada policía uniformado, hay diez de civil”, se indigna un residente extranjero que, al igual que muchos de nuestros interlocutores, desea mantener el anonimato.
Un rápido recorrido en automóvil por Wakala permite comprobar que las huellas de los últimos episodios de violencia, que estallaron a fines de septiembre pasado, ya desaparecieron. “La wilaya [división administrativa] se apuró a limpiar todo, a despejar todo”, cuenta Sidi (1), un saharaui de unos cuarenta años. Las autoridades locales, que se someten a su estrategia de “normalización”, evocan en cada uno de sus comunicados una ciudad “apacible y serena”. Pero estos enfrentamientos, asegura Sidi, siguen presentes en la memoria de todos y en todas las discusiones.
El 25 de septiembre pasado, al término de un partido de fútbol, “se produjeron altercados entre hinchas de ambos equipos –cuenta el semanario marroquí TelQuel–. Un joven saharaui habría sido agredido por habitantes originarios del norte del país. (...) Jóvenes saharauis corrieron a buscar refuerzos al centro de la ciudad. Se subieron de a decenas a bordo de vehículos todo terreno y se dirigieron al barrio de Wakala” (2). Mohamed, a quien encontramos en el lugar a comienzos de diciembre, confirma esta versión y describe una verdadera batalla: “Los marroquíes eran muchos, probablemente varios cientos –confía, lejos de miradas y oídos indiscretos–. Se nos acercaron. Los policías los dejaron actuar”. Con lujo de detalles, reconstruye sobre el terreno el desarrollo de los enfrentamientos: “Fue como una batalla de otro siglo, con sables”. Él mismo reconoce tener uno y haberlo utilizado “para proteger [a su] familia”. Otra arma se vuelve aún más temible: las 4x4, que no dudan en arremeter contra el bando contrario. “Es el arma secreta de los saharauis, para atrapar a los marroquíes por detrás”, agrega, sonriente. Siete personas encontraron así la muerte, entre ellas dos policías. Sidi piensa en su vecino de unos treinta años que, como muchos otros, fue detenido los días siguientes simplemente por tener una 4x4. “Desde entonces, sigue preso en la cárcel de El Aaiún”, cuenta (3).
Los enfrentamientos se extendieron por toda la ciudad, pero se concentraron en Wakala y sus alrededores, en un vasto terreno cercano al aeropuerto. Este barrio es emblemático de tensiones exacerbadas entre marroquíes (los saharauis hablan más bien de “marroquíes del Norte”) y saharauis (los marroquíes, así como muchos saharauis con quienes nos encontramos, dicen “gente originaria de la región”, “saharianos”, incluso “autóctonos”). El editorialista de TelQuel, Karim Boukhari, califica este conflicto de “bomba Sahara” (4).
En estas casas viven familias que provienen de las villas miseria. Llegaron a comienzos de los años 90, poco después del alto el fuego firmado por el Frente Polisario, cuando se preparaba el referéndum de autodeterminación. Se trataba entonces de asegurar el control del territorio e inflar los padrones electorales para influir en el resultado del escrutinio. Se les dio dinero, así como el terreno y los materiales para construir una casa. “En pocas semanas, ¡las villas miseria habían desaparecido!”, recuerda un europeo.
Una población dividida
Esta política clientelista explica en parte las tensiones actuales. Una ayuda pecuniaria se otorga a los “adherentes” saharauis que abandonan los campamentos de refugiados instalados desde hace treinta y seis años cerca de la ciudad argelina de Tinduf para volver a la “madre patria”, según la terminología del poder marroquí. Se habla también de una “tarjeta de promoción nacional” otorgada a muchos saharauis a cambio de “tareas de interés general” de todo tipo. En resumen, el poder compra a unos y a otros. Pero, en este pequeño juego, la envidia supera la paz social buscada.
El Eldorado que miles de marroquíes encontraron –y que siguen viniendo a buscar– en estas tierras, gracias a la pesca de pulpo, las plantas de procesamiento de pescado, las fábricas de conservas de sardinas y las explotaciones hortícolas, como en esos gigantescos invernaderos que se observan alrededor de Dajla, o incluso en los fosfatos extraídos en Bu Craa, crea también divisiones en el seno de la población. Primero porque la emigración económica a veces se traduce en desengaños. Recientemente, frigoríficos encargados de procesar el pescado realizaron despidos. ¿La causa? La apertura de las aguas del Sahara Occidental, conocidas por su riqueza ictícola, a los inmensos buques europeos y rusos no favorece plenamente el desarrollo del sector (5). Las miles de toneladas pescadas en una sola jornada por la mayoría de los buques escapan totalmente a la industria local. El recurso desembarcado no es valorizado: muchos barcos optan por capturar un tonelaje máximo y transformar su pesca en... harina animal.
Por otra parte, la instalación en el Sahara Occidental de decenas de miles de marroquíes continúa a marcha forzada, dando lugar a la construcción de nuevos barrios en las inmediaciones de El Aaiún o Bojador, lo cual genera fuertes tensiones con la comunidad saharaui. Bachir cuenta: “Tuve que irme a Mauritania para ejercer mi oficio. Aquí, hay gente originaria (sic) y los marroquíes provenientes del norte. Y son estos últimos los que poseen las empresas”. Sidi se pregunta: “¿Por qué los saharauis deberían conformarse con ser simple mano de obra, trabajando doce horas por día por 2.000 dirhams (120 euros) por mes? Lo que quiere la gente de la región es poder explotar los recursos locales. ¿Por qué cualquier marroquí del Norte puede trabajar con los grandes barcos, y no puede hacerlo un saharaui?”. Y concluye: “Tengo la sensación de que Marruecos hace todo para radicalizarnos. Desde el momento en que uno pide explicaciones, en que reclama un derecho, ¡te tratan de separatista, de Polisario!”.
Seiscientos kilómetros al norte, en El Aaiún, el clima también se deterioró considerablemente este último año debido al cruce de esa famosa “línea amarilla” descripta por Sidi. Manifestar para protestar contra la marginación social y económica hace que se pase del estatuto de “buen” saharaui al de apestado. N’habouha ingresó en la segunda categoría desde la desaparición de sus dos hermanos, el 25 de diciembre de 2005. Con trece de sus compañeros habían decidido abandonar ese territorio donde, tras haber participado en manifestaciones saharauis pacíficas, vivían bajo una presión constante y la amenaza de detención. “Es una estrategia del Estado marroquí para incitar a los jóvenes saharauis a emigrar al norte del país –explica Ghalia Jimmi, vicepresidenta de una asociación saharaui de militantes de derechos humanos–. Si se niegan, las autoridades hacen todo lo posible para empujarlos a irse a las Islas Canarias. Lo que tuvieron que hacer seiscientos entre 2005 y 2010”.
Movilización saharaui
Así, el 10 de octubre de 2010, cuando comenzó a circular la información de que había comenzado a formarse un campamento de jaimas (carpas tradicionales nómadas) a unos quince kilómetros al este de El Aaiún, en Gdeim Izik, en medio del desierto, N’habouha, Kadija, Hadia y otras mujeres del grupo no dudaron en sumarse al movimiento, el más grande impulsado por saharauis desde la “marcha verde”, que marcó el comienzo de la anexión marroquí. Para estas mujeres, la voluntad de saber qué sucedió con sus hermanos o sus hijos se suma a un compromiso mayor por la dignidad. Gdeim Izik sería además apodado el “campamento de la dignidad” y considerado por algunos el verdadero punto de partida de la “Primavera Árabe”. Entre el 10 de octubre y el 8 de noviembre de 2010, esta movilización pacífica registraría alrededor de siete mil jaimas y reuniría a unas veinte mil personas. Con la marginación socioeconómica que denuncian los saharauis como telón de fondo.
Luego de unos días de entusiasmo, un importante despliegue de fuerzas de seguridad rodeó el campamento. Se mantuvo un único acceso para controlar mejor las entradas y salidas. El black out mediático y humanitario se organizaba. El 24 de octubre, un chico de 14 años fue asesinado por soldados marroquíes en un control militar. Y en la madrugada del 8 de noviembre se produjo el ataque. “Fue una confusión total, recuerda Leila. Los niños gritaban. Fuimos expulsados del sitio a palazos, con gases lacrimógenos y camiones hidrantes. Más tarde, de regreso a El Aaiún, fui detenida. Me golpearon, interrogaron y, luego de obligarme a decir: ‘¡Viva el rey, viva Marruecos!’, me liberaron el martes a última hora”.
El saldo oficial para los marroquíes arrojó once muertos entre las fuerzas del orden y dos muertos saharauis, confirmados por la Asociación Marroquí de Derechos Humanos. Según una fuente bien informada, ciento sesenta y ocho personas habrían sido detenidas el día de la destrucción del campamento y los subsiguientes. Fueron agredidas, incluso torturadas y luego liberadas sin que se las procesara ni se levantaran cargos en su contra. La misión de la ONU, limitada al control del alto el fuego, no pudo actuar. Estos últimos años, algunos miembros del Consejo de Seguridad, entre ellos Francia, rechazaron la extensión de su mandato a un “control de los derechos humanos”. A comienzos de enero, veintidós militantes saharauis detenidos alrededor del 8 de noviembre de 2010 aún permanecían presos en la cárcel militar de Salé, aunque fueran civiles. Interrumpieron luego de treinta y ocho días su huelga de hambre iniciada el 31 de octubre de 2011 para denunciar sus condiciones de detención (según sus abogados, la mayoría fueron torturados, varios fueron violados y dieciséis se encuentran en celdas de aislamiento), tras haber recibido la promesa de que su proceso se llevaría a cabo muy pronto por parte de las autoridades marroquíes. Éste debía haber tenido lugar el 18 de enero pasado, pero fue suspendido.
“Después de Gdeim Izik, las cosas nunca más serán como antes”, estima N’habouha. Fue en 1999 cuando, por primera vez, civiles marroquíes participaron de la represión contra los saharauis. El Comité de Coordinación de los trabajadores saharauis acababa de crearse, por iniciativa de los trabajadores saharauis de la mina de fosfatos de Bu Craa. “Habíamos organizado una manifestación, pero la policía intervino de manera muy violenta –recuerda un jubilado de la mina–. Los civiles marroquíes descendieron de camionetas y saquearon todo, los negocios y las casas de los saharauis. Pero, con Gdeim Izik, las cosas tomaron además otra dimensión”. Numerosos testimonios cuentan la manipulación de civiles, especialmente jóvenes, y las exacciones y actos de violencia cometidos por estos últimos en noviembre de 2010. “Desde hace un año, un odio y un espíritu de venganza nuevos surgieron entre las dos comunidades –continúa Jimmi, que estuvo “desaparecida” durante aproximadamente cuatro años–. Mi generación es pacífica, indulgente. Siempre perdonamos al pueblo marroquí; los queremos en el Estado. Pero esto ya no sucede con los jóvenes que ven que en otras partes la comunidad internacional interviene, pero no aquí. Pierden confianza y hoy creen en la violencia”.
1. La mayoría de los nombres fueron modificados.
2. Driss Bennani, “Quand Dakhla s’embrase”, TelQuel, Casablanca, 7-10-11.
3. Véase Gaël Lombart y Julie Pichot, “Peur et silence à El-Ayoun”, Le Monde diplomatique, París, enero de 2006.
4. Karim Boukhari, “La bombe Sahara”, TelQuel, 2-10-11.
5. En febrero de 2007, Marruecos y la Unión Europea firmaron un acuerdo de pesca que incluye el Sahara Occidental. Prevé el desembarco de un porcentaje de los volúmenes pescados y el otorgamiento de licencias a los buques europeos a cambio de una subvención, que ascendía a más de 144 millones en los primeros cuatro años. En un primer momento, el acuerdo se prorrogó hasta febrero de 2012 a pesar de la oposición de siete Estados miembros. Pero el 14 de diciembre de 2011, el Parlamento europeo votó en contra de su prórroga. Quienes se oponen lo consideran ilegal mientras el conflicto no se resuelva y no se demuestre que la población saharaui obtiene un beneficio.

Un territorio en disputa
Colonia española desde 1884, el Sahara Occidental fue evacuado en 1975 y su territorio repartido entre Marruecos y Mauritania, que renunciaría a sus adquisiciones en 1979. Creado en 1973, el Frente Polisario proclamó la independencia del territorio en 1976, y fundó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), reconocida por la Organización para la Unidad Africana (OUA). Inmediatamente estalló la guerra entre Rabat y el Frente Polisario. Decenas de miles de saharauis huyeron de los bombardeos y se refugiaron en Argelia (apoyo del Polisario), en campamentos de la región de Tinduf. En 1991, se firmó un alto el fuego que debía abrir camino a un referéndum de autodeterminación.
A pesar del envío de una misión de la Organización de Naciones Unidas (ONU), aún en el lugar, el referéndum nunca se llevó a cabo (1). Sin embargo, el Consejo de Seguridad, en su Resolución 1783, adoptada el 31 de octubre de 2007, reafirma su “voluntad de ayudar a las partes a lograr una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable que permita la autodeterminación del pueblo del Sahara Occidental”.
El Frente Polisario considera que debe organizarse un referéndum con varias opciones, incluyendo la independencia, mientras que Marruecos aboga por un régimen de autonomía negociada y un referéndum de confirmación con una única opción. Hasta el momento, el Sahara Occidental es considerado por la ONU como el último territorio no autónomo de África, cuya descolonización aún no ha terminado.
1. Véase Khadija Finan, “Se actualiza un antiguo conflicto”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, enero de 2006.
* Periodista (enviado especial).



http://www.eldiplo.org/notas-web/tensiones-en-el-sahara-occidental?token=&nID=1

Argentina va a denunciar ante la ONU la militarización de las Malvinas




Argentina denunciará a Londres ante la ONU por la "militarización" de las islas Malvinas, según anunció la presidenta, Cristina Fernández, quien avanzó que desclasificará un informe secreto sobre el papel de la dictadura militar (1976-1983) durante la guerra por la soberanía de las islas.
Fernández señaló que el reciente anuncio de Londres del envío a Malvinas del HMS Dauntless, el destructor más moderno de la Marina Real británica, no puede sino interpretarse como una "militarización del Atlántico Sur", que "implica un grave riesgo para la seguridad internacional". Por ello, anunció que ha instruido al canciller argentino, Héctor Timerman, para que presente una protesta formal ante el Consejo de Seguridad, del que es parte el Reino Unido, y la Asamblea de las Naciones Unidas.
"Quiero pedirle al primer ministro (David Cameron) que le dé una oportunidad a la paz y no a la guerra", dijo la presidenta argentina en una discurso transmitido por la cadena nacional de radio y televisión. Fernández también cuestionó la reciente llegada a Malvinas del príncipe Guillermo de Inglaterra, que realiza tareas de instrucción militar en las islas ocupadas por los británicos desde 1833 y cuya soberanía reclama Argentina.
La presidenta destacó que el reclamo argentino cuenta con un amplio respaldo en la región, que quiere preservarse como una zona de paz y "entiende la potencialidad de lo que le puede pasar". Fernández dijo que la continuidad de situaciones de colonialismo -16 colonias en todo el mundo, de las cuales 10 son británicas- es "un anacronismo". "Vemos por estos días cómo recrudece el reclamo de España por el Peñón de Gibraltar", apuntó.

«Depredación» del petróleo

La mandataria acusó a los británicos de "depredar" el petróleo y los recursos pesqueros de Malvinas "sin ningún control medioambiental y con el riesgo de un caos ecológico que se puede producir en cualquier momento".
Aseguró que Argentina continuará "por la vía diplomática" con sus demandas para que Londres se siente a negociar sobre la soberanía de las islas, tal como lo ha dispuesto Naciones Unidas. "Somos gente que ha sufrido demasiado la violencia. No nos atraen los juegos de las armas y las guerras", afirmó.

Desclasificación de informes

Fernández anunció asimismo la desclasificación de un informe secreto sobre la actuación de la dictadura militar argentina (1976-1983) durante la guerra de 1982.El denominado "informe Rattenbach" será analizado por una comisión integrada por el Ministerio de Defensa y la Cancillería, que en 30 días determinará si algún contenido del documento no debe revelarse para no comprometer la seguridad interna, la defensa o las relaciones externas del país.
El informe fue elaborado en 1982 por el militar Benjamín Rattenbach y en noviembre de 1983 fue clasificado como secreto político y militar por el régimen militar. El documento se realizó a partir de la investigación y el análisis del desempeño y la responsabilidades de la conducción política y estratégico-militar del conflicto bélico, que dejó 255 víctimas británicas, tres isleños y 649 argentinos.
El informe recomendó graves castigos para los responsables de lo que calificó como una "aventura militar" y, aunque nunca se divulgó su contenido, las filtraciones sobre sus conclusiones confirmaron la responsabilidad de la Junta Militar.
"Ningún acto de la dictadura puede ser valorado o legitimado por haber recibido entonces el apoyo circunstancial de algunos habitantes", dijo Fernández.

lunes, 6 de febrero de 2012

Senegal decide su futuro


ELECCIONES SOBRE UN FONDO DE CRISIS SOCIAL


Por Sanou Mbaye*

De cara a las elecciones presidenciales, anunciadas para el próximo 26 de febrero, la vida política senegalesa parece una caldera de cólera y decepción. Pero el mal que sufre el país desborda el marco de los clivajes políticos.

n 1960, en el contexto de las independencias en el continente, Senegal era el país de África Occidental mejor dotado en infraestructura y recursos humanos; con el correr de los años, esas ventajas se fueron desmoronando. Peor aún: hoy se muestra incapaz de seguirle el tren a la expansión económica que atraviesa el continente negro. En efecto, entre 2011 y 2015, por fuera de China, India y Vietnam, siete de los diez países que tendrán las tasas de crecimiento más altas del mundo se ubicarán en el África subsahariana: Etiopía (8,1%), Mozambique (7,7%), Tanzania (7,2%), Congo (7%), Ghana (7%), Zambia (6,9%), Nigeria (6,8%) (1). Senegal llega al piso del 2,7%.
Los dirigentes del país siempre adujeron causas externas –deterioro de los términos de intercambio (2), programas de ajuste estructural, devaluación del franco CFA, globalización– para explicar la pobreza de la gran mayoría de la población. Silencian los factores internos: corrupción, nepotismo, lógicas de aparato y clientelismo. Las elites no han dejado de frenar cualquier crecimiento industrial, convirtiendo la acumulación de licencias de importación de víveres y productos manufacturados en los mejores medios para construir sus fortunas personales.
El legado de Wade
Si los senegaleses se muestran tan desilusionados con los dos mandatos de Abdoulaye Wade (2000-2012), ello se debe a que el presidente se inscribió en esa tendencia mortífera para el país. E incluso la agravó con una personalización del poder sin precedentes; hasta llegó a designar a su hijo Karim como sucesor, para luego salir en busca de un nuevo mandato, en clara violación de la Constitución (3). En 2009 reconoció haber entregado una alta suma en divisas a un funcionario del Fondo Monetario Internacional (FMI), Alex Segura, para “agradecerle” por su misión en Dakar (4). Asimismo, la prensa reveló que altos dirigentes del gobierno se habían repartido 20.000 millones de francos CFA (30 millones de euros) en comisiones cuando se otorgó una licencia global de telefonía a la compañía sudanesa Sudatel (5).
En un memorándum del 8 de junio de 2010, los socios técnicos y financieros de Senegal (6) denunciaron estos desvíos de dinero y sostuvieron que “la buena gobernanza, la transparencia, así como la lucha contra la corrupción son indispensables” (7). Para Muhamadou Mbodj, coordinador del Foro Civil, una asociación de lucha contra la corrupción, “lo que plantea problemas no es la existencia de la corrupción en Senegal, sino la insuficiencia de los esfuerzos de las autoridades” (8).
Sin embargo, Wade había despertado grandes esperanzas en las elecciones de 2000, en las que ganó ampliamente, al poner fin al interminable reinado del Partido Socialista Senegalés (PSS), representado por Abdou Diouf, en el poder desde 1960 y acusado de toda clase de malversaciones.
Estos fenómenos se inscriben en una relación de sumisión a Francia y a sus intereses que perdura desde hace cincuenta años. El sector privado está enteramente en manos de grupos galos: Bolloré, Bouygues, Total, France Télécom, Société Générale, BNP-Paribas, Air France, etc. Por lo demás, las políticas cambiarias y crediticias, tan cruciales para el desarrollo, están ligadas al Hexágono a través de mecanismos de la zona franca (9). A cambio del depósito del 50% de las reservas de divisas de los países miembros en una cuenta del Tesoro francés, el franco CFA es convertible y asimilable al euro, a una tasa de cambio fija y sobrevaluada, mientras que todas las otras monedas del continente tienen cotización flotante. La convertibilidad permite a las empresas francesas y a las clases dominantes transferir libremente las fortunas que acumulan, protegidas de cualquier depreciación monetaria. Por lo demás, la apreciación del euro respecto del dólar arruina las economías de los países de las zonas francas. El economista senegalés Ely Madiodio Fall acusa severamente al jefe de Estado: “Wade lo entendió hace tiempo, pero es como los demás: nunca dice nada” (10). Sin embargo, se impusieron algunas reformas: atar el franco CFA a una cesta de monedas locales, poner fin a la tasa de cambio fijo y a la convertibilidad, flexibilizar las políticas draconianas de crédito y comprometerse en la vía de la integración regional (11).
Un potencial desperdiciado
Decisiones más sensatas habrían permitido la industrialización de Senegal, que podría haberse apoyado en una red de infraestructuras, el aprovisionamiento de energía solar limpia y barata (que el clima autóctono facilita), la industria agroalimentaria, la industria química, con el fosfato eternamente subexplotado (habría mil millones de toneladas durmiendo en el subsuelo del país) (12), la metalurgia, con el hierro de la pobrísima región del río Senegal (nunca explotado, a pesar de los proyectos mencionados desde 1960), la pesca, el turismo. En cincuenta años, nunca se emprendió nada de todo eso.
El sector agrícola, que emplea al 60% de la población activa, acusa una productividad débil. El crecimiento promedio anual de la producción (1,2%) no alcanza para responder a las necesidades de una población que crece un 2,5% por año. A pesar del dominio de las aguas del río Senegal –gracias a las dos represas de Diama y, en Mali, de Manantali–, que podría propiciar la extensión de los cultivos, el país importa el 80% de su arroz. El deterioro de la ruta de Niayes impide cualquier progreso. Se dio preferencia a la construcción de la vía de despeje Norte (VDN) y luego a la de la Cornisa Oeste de la capital, Dakar. Esta última, confiada a Karim Wade, se construyó sin llamado a licitación. Todavía no se ha realizado ninguna auditoría en las cuentas de esta obra, que cuesta varios cientos de millones de euros.
Las napas subterráneas de agua dulce en los alrededores de Dakar son objeto de una explotación mínima y arcaica para la producción de frutas y legumbres. Incluso se ha permitido que poblaciones hacinadas por la falta de alojamiento construyeran viviendas en esas tierras inundables. En cuanto a los recursos haliéuticos, se vieron empobrecidos a fuerza de ser sobreexplotados, sobre todo por los países de la Unión Europea. No se implementó ninguna política ni para renegociar los contratos leoninos que firmó Senegal, ni para renovar los stocks de pescado mediante la aplicación de un programa de reconstitución.
La ganadería sufre las mismas carencias. Los animales presentarían un inmenso potencial si se hubiera puesto en marcha algún plan maestro concreto para mejorar las razas y aumentar la productividad. A título de ejemplo: un programa de inseminación, provisión del forraje apropiado y seguimiento veterinario contribuiría a un aumento significativo de la producción de carne y leche. Sin embargo, el país importa ambos productos a precios exorbitantes.
Durante las buenas temporadas, la cosecha anual de maní, el cultivo comercial, se acerca al millón de toneladas. Pero el Estado compra apenas unas trescientas mil, abandonando a los campesinos con el resto de su producción, que destinan a la fabricación artesanal de aceite o de alimentos para el ganado. Senegal habría podido cubrir sus necesidades –y también intervenir en el mercado mundial del aceite de maní– si se hubieran implementado políticas de transformación y comercialización. Pero las elites prefieren el enriquecimiento que les procura la importación de aceite vegetal (13).
En el terreno de la energía, gracias a la tecnología “Energía Solar Concentrada”, dos científicos alemanes, Gerhard Knies y Franz Trieb, calcularon que alcanzaría con enfocar los esfuerzos en una superficie equivalente al 0,5% de los desiertos cálidos para cubrir las necesidades del mundo, sin contar los beneficios adicionales para el medio ambiente. Estos investigadores promueven el proyecto Desertec, cuyo costo se calcula en 400.000 millones de dólares, con vistas a implantar granjas solares en el desierto del Sahara para al aprovisionamiento de electricidad de los países de Europa, Medio Oriente y África del Norte. Pero en Senegal un emprendimiento como ese comprometería las importaciones de petróleo, fuente de ingresos para la elite y de ganancias colosales para los bancos comerciales franceses: BNP-Paribas y Société Génerale financian esas operaciones con créditos a corto plazo a tasas de interés prohibitivas. Como si eso no fuera suficiente, Dakar también estaría preparándose para importar carbón, con el fin de alimentar las centrales eléctricas que pretende instalar para paliar sus carencias energéticas.
Mapa político del país
A esta gestión errática hay que sumarle las vicisitudes de un “bicefalismo político-religioso” que descansa en la alianza entre las elites occidentalizadas y los muy influyentes morabitos; alianza que contribuyó a asentar la economía del país en un único cultivo comercial: el maní. Esta fue una decisión muy temprana: desde 1958, los jefes espirituales se opusieron con éxito a las reformas agrícolas que proponía el primer presidente del Consejo, Mamadou Dia. Su actitud no le debía nada a la espiritualidad y todo al mercantilismo. En efecto, tenían un dominio absoluto sobre el cultivo del maní, que constituía su fuente principal de ingresos, así como la del país. Pero ocurre que este cultivo vuelve los suelos áridos. Frente al progresivo agotamiento de las tierras, muchos cultivadores emigraron a la exuberante Casamanza, sacudiendo así el ritmo de las culturas tradicionales de esa región del sur. Este éxodo es una de las causas de un conflicto político, territorial y comunitario, que lleva ya tres décadas (14).
En 2008, el callejón sin salida en el cual Wade metió al país derivó en la organización de la Asamblea Nacional de Senegal, presidida por Amadou-Mahtar M’Bow, ex director general de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Desde entonces, siguen compitiendo una plétora de candidatos que se reivindican de tres corrientes diferentes.
La primera de ellas es la de los jóvenes, que representan a la mayoría de la población: el 55% de los senegaleses tiene menos de 20 años. Su índice de desempleo roza el 50% –hay 400.000 profesionales sin trabajo– y aspiran a cambios rápidos. Entre ellos, el movimiento “Y en a marre” (algo así como “¡Estamos hartos!”), nacido luego del enésimo corte de luz general en la capital senegalesa, reivindica un “nuevo tipo de senegalés” (NTS), involucrado en la sociedad y preocupado por el interés general. Apoyado por los raperos, que son muy populares en Senegal –sobre todo el cantante Thiat–, el movimiento se opone frontalmente a las políticas liberales del presidente Wade. El 23 de junio pasado, miles de personas manifestaron en las calles de la capital contra la tercera candidatura del jefe de Estado para la elección presidencial.
La segunda corriente reclama un gobierno transitorio encargado de votar una nueva Constitución y llamar a elecciones. Sin embargo, la oposición, agrupada en la coalición “Bennoo Siggil Senegaal” (“Unidos por Senegal” en wólof), no supo elegir un jefe capaz de llevar adelante el proyecto.
Por último, la tercera corriente es la de los liberales. Su mascarón de proa, además de Wade, es el ex ministro Idrissa Seck y su sucesor, Macky Sall. Pero Wade ve cómo su movimiento, el Partido Democrático Senegalés (PDS), padece su propio nepotismo: uno a uno, los cuadros más representativos lo están abandonando.
Los más jóvenes, que no están afiliados a ningún partido, no por ello dejan de llevar adelante una intensa campaña de inscripción a las listas electorales. Su rechazo a la clase política tradicional podría jugar a favor de otro actor, el candidato independiente Ibrahima Fall, ex funcionario de alto rango del Estado y de Naciones Unidas, pero que sin embargo carece del apoyo de un partido.
La identidad de los pueblos preserva muchos mitos y leyendas que se mantienen a través de los siglos. En Senegal, se cree firmemente en una “excepción nacional” caracterizada por una tradición democrática secular que se remonta a 1848, fecha en que se abolió la esclavitud pero también en que se concedió el derecho a voto de los habitantes de las “cuatro comunas” (Dakar, Saint Louis, Gorée y Rufisque), durante la III República en Francia. Así pues, a los votantes senegaleses les toca sorprender y evitarle al país una crisis poselectoral como la que enlutó recientemente a Costa de Marfil, Guinea, Nigeria y Níger.
1. “The Lion Kings?”, The Economist, Londres, 6-1-11.
2. Los términos del intercambio se deterioran cuando los precios de las importaciones aumentan respecto de los precios de las exportaciones.
3. Léase Adoul Aziz Diop, “Le modèle sénégalais menacé par une régression dynastique”, Le Monde diplomatique, París, mayo de 2010.
4. “L'affaire de la ‘valise’ embarrasse la présidence”, Radio France internationale (RFI), 29-10-09.
5. Walfadjri, Dakar, 6-7-10.
6. Los socios técnicos y financieros de Senegal crearon un Comité de Concertación: Alemania, el Banco Africano de Desarrollo (BAD), el Banco Mundial, Canadá, la Unión Europea, España, Francia, Italia, Japón, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y Estados Unidos.
7. Reacción a la publicación, el 7 de junio de 2010, del Document de politique économique et sociale de troisième génération (2011-2015), por parte del gobierno de Senegal, Radio France Internationale (RFI), 10-6-10.
8. Ibid.
9. Franco CFA: Benín, Burkina Faso, Camerún, Congo, Costa de Marfil, Gabón, Guinea Ecuatorial, Guinea-Bissau, Malí, Níger, República Centroafricana, Senegal, Chad, Togo. El franco comorano fue atado al euro al igual el franco CFA.
10. Kanal150.com, 18-6-10.
11. Léase Demba Moussa Dembélé, “Le franc CFA en sursis”, Le Monde diplomatique, París, julio de 2010.
12. Grupo de Investigación Ambiental y Prensa (GREP), conferencia de prensa, Dakar, 19-9-10.
13. Cf. Sidy Diop, “Que faire pour que le Sénégal renoue avec le progrès?”, Pambazuka News, 2-1-11.
14. Casamanza, “granero” de la región, reivindica su independencia.
* Economista y escritor senegalés, autor de L’Afrique au secours de l’Afrique, L’Atelier, Ivry-sur-Seine, 2009.

Mariana Saúl

Anonymous, la protesta enmascarada


REBELIÓN DETRÁS DE LAS PANTALLAS


Por Felix Stalder*

En rechazo a la regulación de internet, el colectivo Anonymous se lanza a la acción política directa. Tras el cierre del sitio de descargas Megaupload por parte del FBI, fueron atacados los sitios de la Casa Blanca, del Departamento de Justicia estadounidense y de Universal Music. Una batalla que recién comienza.

os ataques informáticos realizados en nombre de la libertad de expresión y de la justicia social con la etiqueta “Anonymous” se multiplican, con gran eficacia. Últimos objetivos a la fecha: el sitio de ArcelorMittal en Bélgica, a comienzos de enero, para protestar contra el cierre de dos altos hornos; el sitio del instituto privado de inteligencia estadounidense Stratfor, del que fueron robados decenas de miles de datos personales; el Ministerio sirio de Defensa, en agosto de 2011, y antes de eso, en junio, el sitio de la policía española, tras el arresto en ese país de tres supuestos miembros de Anonymous.
¿Quiénes se esconden tras esa máscara? ¿Hackers de elite, adolescentes ignorantes, peligrosos ciberterroristas, simples trolls (provocadores) con humor de colegiales? Ninguna de esas definiciones es falsa, ya que cada una refleja una faceta del fenómeno. Sin embargo, todas pasan al lado de lo esencial: Anonymous no es uno, es múltiple; no se trata ni de un grupo ni de una red, sino de un colectivo o, con mayor precisión, de colectivos que se apoyan unos a otros.

Un horizonte común

A su manera –extrema– Anonymous es emblemático de los movimientos de protesta que desde 2011 se extienden tanto en el mundo árabe como en Europa y en Estados Unidos. El abismo que separa a éstos de los sistemas políticos que cuestionan se manifiesta en las formas de organización, radicalmente opuestas. Por un lado, estructuras jerarquizadas, con dirigentes habilitados para hablar en nombre de todos mediante procedimientos de delegación de poder, pero cuya legitimidad se ve debilitada por la corrupción, el favoritismo, el desvío de las instituciones. Por el otro, colectivos deliberadamente desprovistos de dirigentes, que rechazan el principio de la representación en beneficio de la participación directa de cada uno en proyectos concretos. Su diversidad permite que la toma de decisiones se realice por rápida agregación de participantes a un determinado tema, más que por la constitución de una mayoría oficial. El establishment político juzga que esas formas de organización son ininteligibles, y expresa su estupor frente a la ausencia de reivindicaciones concretas que podría transmitir.
Dichos colectivos temporarios –que pueden ser descritos también como “enjambres”, en inglés swarm (1)– se componen de individuos independientes que utilizan herramientas y reglas simples para organizarse horizontalmente. Como subraya el fundador del Partido Pirata sueco, Rick Falkvinge, “como todo el mundo es voluntario […], la única manera de dirigir consiste en conseguir la adhesión de otros” (2). Así, la fuerza del colectivo proviene de la cantidad de personas que reagrupa y de la luz que arroja sobre sus proyectos, distintos e independientes.
Un colectivo nace siempre de la misma manera: un llamado a la movilización con, en frente, recursos para una acción inmediata. Especialista de los medios de comunicación sociales, Clay Shirky identificó tres elementos indispensables para que surja ese tipo de cooperación flexible: una promesa, una herramienta, un acuerdo (3). La promesa reside en el llamado, que debe interesar a un número crítico de activistas y cuya propuesta debe parecer realizable. Por ejemplo, puede tratarse de atacar tal o cual sitio gubernamental en respuesta a la censura. En internet existen herramientas disponibles, como el famoso software Low Orbit Ion Cannon (LOIC), así llamado en referencia a La Guerra de las Galaxias, que permiten coordinar las acciones dispersas de los voluntarios. El acuerdo se refiere a las condiciones que cada uno acepta al entrar en el espacio colectivo de la acción.
Con el correr del tiempo, las tres dimensiones pueden evolucionar y el colectivo crecer, cambiar de orientación, disolverse. Para que no desaparezca tan rápido como apareció, se necesita un cuarto elemento, un horizonte común que “permita a los miembros dispersos de una red reconocerse entre sí como pertenecientes al mismo universo imaginario referencial”, como escribe el crítico de arte y ensayista Brian Holmes (4). Es en este punto donde interviene la famosa máscara de Anonymous. Identidad abierta, resumida en algunos lemas bastante generales, elementos gráficos y referencias culturales compartidas: cada cual puede asumirla; pero sólo cobra sentido si se comparten el mismo espíritu, el mismo humor, las mismas convicciones antiautoritarias y la misma fe en la libertad de expresión.

Identidad política

Por más que en mayo de 2011, en el e-G8 de París, el presidente francés Nicolas Sarkozy hiciera votos por un “internet civilizado”, los oscuros recovecos donde todo es posible continúan existiendo. El sitio 4chan.org, foro creado en 2003, simple desde el punto de vista técnico y plebiscitado por los internautas, es emblemático del modo de actuar: allí es posible postear textos e imágenes sin inscribirse, firmando los mensajes como “Anonymous”. Su foro más frecuentado, /b/, no obedece a ninguna regla en materia de contenido. El sitio no memoriza los posts: los mensajes que no obtienen respuesta son retrogradados al final de la lista antes de ser borrados, lo que sucede generalmente en el espacio de algunos minutos. Nada se archiva. La única memoria válida es la de los internautas. Una lógica con ventajas e inconvenientes: todo aquello que es difícil de retener y no es repetido, desaparece.
Para no caer en el olvido, cada día muchos de esos mensajes toman la forma de llamados a la acción; por ejemplo, una invitación a cometer un acto de vandalismo contra una determinada página de la enciclopedia en línea Wikipedia. Si la idea seduce a un número suficiente de internautas, un pequeño enjambre se abate sobre el blanco. Por simple placer. La repetición y el compromiso crearon una cultura donde desaparecen las individualidades y los orígenes, una tradición de “tomadura de pelo ultracoordinada”, según la expresión de un hacker interrogado por Biella Coleman, antropóloga de la cultura geek (5). En cinco años, esos anónimos se convirtieron en “Anonymous”, término genérico o avatar de una identidad colectiva. Su costumbre de la desmesura inducida por el anonimato va acompañada de una profunda desconfianza hacia cualquier forma de autoridad que intente regular la palabra en internet, por motivos juzgados perfectamente hipócritas como la lucha contra la pornografía infantil.
Por lo tanto, no es casual que durante el invierno boreal de 2008, algunos internautas adoptaran esta identidad para atacar a la Iglesia de la Cienciología. Hacía unos diez años que los hackers le habían declarado la guerra; éstos revelaban fraudes y manipulaciones, mientras que la Iglesia de la Cienciología movilizaba considerables recursos para hacer desaparecer las informaciones molestas y destruir la reputación de las personas que la criticaban. Los Anonymous intervinieron cuando la secta intentó impedir la circulación de un video de propaganda en el que el actor Tom Cruise, alto responsable de la Iglesia, parecía mentalmente desequilibrado. Como respuesta a la inevitable ráfaga de procesos, un video falsamente serio de Anonymous anunció la próxima destrucción de la secta.
En distintos foros de discusión se sucedió un período de virulentas polémicas, al cabo del cual se elaboró una específica combinación de promesa-herramientas-acuerdo. Más allá de las acciones en línea, se organizó una jornada mundial de acción. El 18 de febrero de 2008 se realizaron manifestaciones en noventa ciudades de América del Norte, Europa, Australia y Nueva Zelanda. Para escapar a las represalias de la secta, muchos manifestantes usaban la ya célebre máscara de Guy Fawkes, rebelde católico inglés del siglo XVI, imitando así al héroe de V de Vendetta, la novela gráfica de Alan Moore cuya historia transcurre en un mundo totalitario. Por primera vez, miembros de Anonymous se encontraron físicamente, fuera de la red, estableciendo una conexión con militantes más tradicionales.
Durante los siguientes años, esas manifestaciones continuaron siendo el principal objetivo político de Anonymous. Luego, en septiembre de 2010, se formó un colectivo en torno a la campaña Operación Payback (Operación Venganza). Ésta debutó con un ataque contra Aiplex Software, sociedad india contratada para atacar el sitio de intercambio de archivos The Pirate Bay. Rápidamente la campaña se extendió a los sitios de la Motion Picture Association of America (MPAA) y a organismos que predicaban, so pretexto de luchar contra los intercambios de archivos, el control de internet. Grito de guerra: “Ellos lo llaman piratería, nosotros lo llamamos libertad”.
En el transcurso de esas acciones, se fue precisando la identidad política de Anonymous; sus recursos técnicos y sus estrategias se sofisticaron. En diciembre de 2010, cuando se impidió que WikiLeaks recibiera donaciones tras haber publicado cables diplomáticos (6), Operation Payback resurgió y atacó los sitios de MasterCard, Visa, PayPal y Bank of America. En enero de 2011, los Anonymous intervinieron en Túnez de manera muy organizada para atacar sitios gubernamentales. Los blogueros tunecinos tuvieron el sentimiento de poder contar con la solidaridad internacional.

Abrir grietas

A lo largo del año 2011, los colectivos Anonymous se multiplicaron y lanzaron innumerables llamados. A veces se trataba de internautas deseosos de atraer la atención o de sacar provecho de modas mediáticas. Pero ello no impidió que otros colectivos federaran a muchas personas. El 23 de agosto de 2011, los Anonymous difundieron un video llamando a ocupar Wall Street, retomando así una idea que hacía unas semanas defendían los canadienses de Adbusters.
La desmesura y la audacia de los Anonymous les permiten adoptar lemas tan fuertes –“La piratería es la libertad”–, que ningún actor político tradicional se atrevería a utilizarlos so pena de perder credibilidad, y producen a su vez un radical efecto galvanizador sobre energías latentes aburridas por las movilizaciones clásicas. Sin embargo, cualquiera fuera su fuerza, la espontaneidad a gran escala sólo puede medirse con las instituciones a partir del modo de destrucción. El objetivo de esta organización no es construir instituciones alternativas. Colabora con la formación de un horizonte común de protesta que tal vez facilite la acción futura. Ya agrietó muros que parecían indestructibles. Otros contestatarios transformarán esas fisuras en aberturas.


1. Francis Pisani, “Nueva guerra contra nuevo enemigo”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, Buenos Aires, junio de 2002.
2. Rick Falkvinge, “Swarmwise: What is Swarm?”, 8-1-01 (http://falkvinge.net).
3. Clay Shirky, Here Comes Everybody: the Power of Organizing Without Organizations, Penguin Press, Nueva York, 2008.
4. Brian Holmes, “Swarmachine”, 21-7-07 (http://brianholmes.wordpress.com).
5. Gabriella Coleman, “La science dissèque Anonymous”, 12-12-11 (http://owni.fr). Un geek es un apasionado de la informática.
6. Philippe Rivière, “WikiLeaks, matar al mensajero”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, enero de 2011.
* Docente en la Universidad de las Artes de Zúrich e investigador en el Instituto de las Nuevas Tecnologías Culturales de Viena.

Traducción: Teresa Garufi.

Las mujeres que acaban con la ablación

Por Julia Moreno y Guillermo Algar de Médicos del Mundo.



Según la Organización Mundial de la Salud, en los 28 países de África Subsahariana y Oriente Medio en los que se practica la Mutilación Genital Femenina (MGF), son aproximadamente unas 130 millones de niñas y mujeres que han sido víctimas de esta práctica. Cada día 6.000 niñas entre 4 y 10 años son mutiladas según Unicef aunque la prevalencia varía mucho de un país a otro. Aunque desde finales de los 80, se comenzó a prohibir en muchos de estos estados, actualmente sigue siendo una práctica extendida que conlleva altos riesgos para la salud física y psíquica de las mujeres y niñas que la sufren.Con la mutilación la mujer es sometida y ve alterada su sexualidad de manera grave. Supone una violación de derechos fundamentales. Sin embargo, en los países en los que se practica, la MGF entra dentro de la esfera cultural y por ello es objeto de respeto al considerarse una tradición.
La presencia en España de familias africanas procedentes de diversas culturas donde se practica ha puesto de relieve la necesidad de desarrollar estrategias de actuación para su prevención. Muchos recordarán el juicio en Alcañiz a una pareja gambiana por practicar la ablación a su hija. La otra cara de la moneda son  Aissatou, Fatima, Isatou y Bai; mujeres africanas que colaboran como mediadoras en un programa de prevención de la mutilación genital femenina en Aragón, Cataluña y Navarra impulsado por Médicos del Mundo.

Las mediadoras africanas son clave para acceder a las familias y desmontar, poco a poco, los mitos que sustentan la práctica de la ablación. En primer lugar su trabajo es fundamental para conseguir evitar que las familias que viajan realicen ablaciones a sus hijas durante su estancia el los paises de origen. La ablación se considera beneficiosa para sus hijas y la sienten íntimamente ligada a su identidad social y cultural. En su comunidad les dicen: “tus hijas no se casarán”, “no será una buena mujer y no tendrá un futuro”... El peso de la presión social y el enfrentamiento con las familias en los países de origen sigue vigente. Para enfrentarse estas situaciones, las mediadoras ofrecen a la familia un compromiso preventivo cuando van a viajar, un documento mediante el que se comprometen a proteger a sus hijas en los países de origen y a hablar con sus familiares.
En segundo lugar estas mujeres hacen ver a las madres las consecuencias que la MGF ha tenido para su salud y comienzan a cuestionarse practicarla a sus hijas. Y finalmente, con el apoyo de imanes implicados en le programa, ayudan a demontar la supuesta relación entre religión y MGF que el Corán no contempla. 
Este proyecto pionero en España mereció el reconocimiento del Ministerio de Sanidad y a través de este premio se reconoció la labor de estas mujeres valientes y audaces que han dicho basta ya y están ayudando a otras muchas a cambiar algo que nunca debió ser.


martes, 10 de enero de 2012

Pasado Año 2011

Hola a todos los lectores y/o visitantes del blog H.D.R.G.P.S. Es cierto, ya estamos en un nuevo año, y culminamos otro, el pasado 2011. Por dificultades, y falta de tiempo, no pude despedirme ni dar una conclusion de lo que fue el ciclo pasado.
Siendo sincero con todos, no fue un año muy satisfactorio, ni con mayores superaciones. Habia comenzado con determinadas expectativas y metas en distintas areas de mi vida, que se vieron no cumplidas, por distintos motivos, falencias mias, malos momentos, situaciones externas, entre otras cosas. Llego un punto en el cual me sentia, muy frustrado, no por autovictimizarme ni mucho menos, si no por reconocer los muchos errores comentidos y los objetivos no satisfechos.

Como dije en otros ambitos, sin lugar a duda, lo mejor del pasado año, fue sin lugar a duda el nacimiento de mi ahijda y sexta sobrina, Malena Agustina Desalvo Rodriguez, una hermosa niña que en once dias cumplira su primer año.

Otro evento muy positivo del pasado 2011, fue el viaje que realize a Santiago del Estero, a las localidades de Taco Pugio, Buey Muerto y Forres. Conoci por primera ves una provincia, que tiene en ella la primer ciudad fundada en la Republica Argentina. Las familias que nos acogieron a mi, y a mis compañeros de viaje, se comportaron de un modo muy hermoso, honesto, amable y acogedor. Aprendi mucho de ellos, si escribiera todo lo vivido, estaria horas, y la idea no es abrumarlos tampoco.

Siguio el crecimiento en el arbol genealogico y conoci a mas primos.

Espero que este 2012 naciente, sea de mucho crecimiento, aprendizaje,un año de tomar buenas y sabias decisiones, y aprender de una ves por todas de lo errores cometidos.

Gracias a todos quienes siguen este Blog, que este año cumplira 3 años y ya va por su 4 temporada.
Espero seguir siendoles de bendiciones y que eset blog cumpla con las expectativas, por las cuales fue creado.

Reciban un saludo y cariños, de su servidor, Hernan Dario Rodriguez Gusman.