miércoles, 14 de marzo de 2012

Kony2012, las dificultades de hacer realidad el deseo de millones


De la campaña Kony 2012 se pueden decir muchas cosas, pero es prácticamente imposible negarle que ha sido un éxito en el mundo virtual. El documental de media hora sobre el guerrillero ugandés Joseph Kony, con más de 76 millones de reproducciones, es ya uno de los videos más vistos de la historia de YouTube.
Con el impulso de personalidades como Justin Bieber, George Clooney y Oprah Winfrey, es la punta de lanza de una campaña en redes sociales de la ONG Invisible Children a favor de la captura de Kony, acusado por la Corte Penal Internacional de crímenes de guerra y del uso de niños soldado y niñas como esclavas sexuales.
Este éxito innegable en internet ya se ha plasmado de alguna manera en el mundo real. La Unión Africana acaba de aceptar al coronel ugandés Dick Olum como comandante de las fuerza conjunta multinacional encargada, desde 2008, de capturar a Kony.
Olum se hará cargo de una nueva fuerza de 5.000 hombres que será desplegada en la región del África Central y que se dedicará a la busca y captura de Kony.
Pero para que un éxito en las redes sociales –la indignación de millones de personas– pase a materializarse en el mundo real, lo que viene a ser que se confirme la captura de un acusado de crímenes de guerra, habrá que pasar por encima de varias y ciertas dificultades: la primera, no saben dónde está y él no está dispuesto a aparecer.

Un fantasma con superpoderes

Según el editor de África de la BBC, Martin Plaut, los métodos de Kony son extremadamente brutales. Secuestra niños y los fuerza a convertirse en soldados. Además, los obliga a mutilar y matar a sus familiares. Las niñas las convierte en esclavas sexuales de los milicianos.
Desde finales de los 80, junto a un grupo relativamente pequeño de rebeldes, ha sembrado de violencia un área que va de Uganda a Sudán del Sur, Congo y la República Centroafricana.
En 2008, las fuerzas armadas de esos tres países se pusieron de acuerdo para lanzar una operación militar destinada a acabar con la rebelión encabezada por Kony, pero ha tenido poco éxito.
"Su estrategia ha sido evitar la lucha. Su estrategia ha sido eludir el combate. Ha sobrevivido a base de generar entre sus seguidores el mito de que tiene superpoderes y que los observa donde sea que vayan, aunque no esté presente", explicó en entrevista con la BBC el coronel Felix Kulayigye, portavoz de las fuerzas armadas de Uganda.
"Nos ha evitado porque no ha estado en combate en persona. Ante tal estrategia, la captura es muy complicada, a no ser que compres a gente de su entorno", agregó el militar.
Kulayigye confirmó que su país aportará 1.500 hombres a la fuerza multinacional encargada de la captura de Kony, que, aseguró "está en la jungla de la República Centroafricana".
"No creo que haya que hacer nada diferente (…) lo hemos estado persiguiendo, incluso ahora estamos tras él y pensamos seguir haciéndolo", dijo.

Un antiguo nuevo despliegue

Según Kulayigye, la misión de la fuerza conjunta es capturar a Kony, vivo o muerto.
Si se rindiera, "por supuesto" que sería arrestado. "Tiene un billete abierto a la rendición (…). Si expresa interés en entregarse, abriremos un corredor para él. Matarlo no es la solución".
La aceptación por parte de la Unión Africana de Olum como comandante del nuevo despliegue coincide con la enorme atención sobre el caso de Kony despertado por el documental de Jason Russell.
Sin embargo, la maniobra lleva años en proceso. De hecho, fue acordado en 2010 en un encuentro de la Unión Africana celebrado en Adis Abeba, capital de Etiopía.
El envío al terreno de la fuerza conjunta contó entonces con el apoyo de Naciones Unidas y el gobierno de Estados Unidos, país que tiene desplegados en la región a cien hombres dedicados a trazar el rastro del líder rebelde.
Una de las bazas que Kony mejor ha sabido jugar a su favor para evitar su captura son las complicadas relaciones entre los países, especialmente Uganda y la República Democrática del Congo.
Esa enemistad ha sido manifiesta en la última década desde finales de los años 90 del siglo pasado, por el envolvimiento de fuerzas ugandesas en las conocidas como primera y segunda guerra del Congo.
"Las relaciones entre Uganda y la República del Congo no han sido nada buenas en los últimos años. En 1997 y 1998, hubo dos oleadas de guerra impulsadas por Uganda, con el apoyo de Ruanda y Burundi", explica Venuste Nshimiyimana, del Servicio Africano de la BBC.
"La República Centroafricana es el último país al que Joseph Kony podría haber huido. No fue posible que huyera a Congo, fue expulsado de allí con el apoyo de tropas de Naciones Unidas y Uganda. No pudo volver a Uganda y no tiene manera de haber pasado a Sudán del Sur", agrega Nshimiyimana.
Para muchos, la única vía de escape que puede haber tenido Kony es la jungla centroafricana. Y pese a la afirmación del coronel Kulayigye en ese sentido, según Nshimiyimana, "sin embargo, nadie puede decir con certeza donde está". "Conviene recordar que hay cien marines estadounidenses en el terreno".

http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/03/120313_kony_2012_uganda_dificultades_captura_az.shtml



domingo, 11 de marzo de 2012

Tres crisis, un mismo desenlace


La petición de ayuda por parte de Portugal es la tercera desde que comenzó la crisis de deuda a mediados del año pasado. Antes ya solicitaron un rescate Grecia e Irlanda debido, al igual que el país luso, a su imposibilidad de financiarse en los mercados.
Aunque los tres países se han visto abocados a la ayuda por los altos intereses pagados por su deuda, que los ponían en riesgo de la suspensión de pagos, las razones que les llevaron a esa situación difiere en cada caso.


Grecia

  • Población: 11,3 millones
  • PIB per cápita: 94 (media europea en 100)
  • Paro: 12,6%
  • Crecimiento PIB en 2010: -4,5%
  • Coste de financiación a largo plazo: 11,40%*
  • Déficit del Estado: 15,4%
  • Deuda pública: 126% del PIB**
  • Coste del rescate: 110.000 millones de euros

  • Fuente: Eurostat
  • * En febrero de 2011
  • ** Último dato disponible: 2009
  • ¿Cuál era el problema?

    Grecia vivió una expansión desconocida hasta entonces durante los años del 'boom' crediticio que le llevó a acumular una deuda pública de 300.000 millones de euros a finales de 2009, más del 120% del PIB.
    A ello se sumó la monumental deuda privada, resultado igualmente de la expansión crediticia auspiciada por el BCE. Los 'credit default swaps' (CDS) -seguros contra impagos de deuda pública y privada- de sus bonos estaban disparados por encima de los 200 puntos básicos en los primeros meses de 2009.
    En la Unión Europea, fue Alemania la que presionó para que el país fuera rescatado. Los bancos germanos eran los mayores perjudicados por la deuda griega, ya que estaban expuestos en unos 200.000 millones de euros a la crisis del país helénico.

    Planes de ajuste y oleadas de huelgas

    Grecia necesitaba recaudar 53.000 millones de euros para refinanciar la deuda existente y reducir su déficit público.
    A principios de 2010, el Gobierno heleno anunciaba medidas especiales para acelerar la recuperación económica y la reducción del déficit público a menos del 3% del PIB en tres años, de acuerdo al Pacto de Estabilidad.
    La Comisión Europea aprobó el plan de austeridad griego, pero le recomendaba recortar los salarios. Grecia acató las directrices de Bruselas y en marzo aprobaba otro duro plan de ajuste para ahorrar 4.800 millones de euros, gracias a recortes en el gasto público y aumento de impuestos. El IVA subió hasta el 21% y los pluses de los funcionarios se redujeron un 30%.
    El descontento de la población se plasmó en una serie de revueltas populares y manifestaciones que incluyeron la convocatoria de varias huelgas generales. El país prácticamente estuvo paralizado varios meses.

    La intervención se hace inevitable

    Sin embargo, y pese a los planes de ajuste, Bruselas teme lo peor y los ministros de Economía y Finanzas de la zona euro diseñan a toda prisa un mecanismo que les permita ayudar financieramente a Grecia si fuera necesario.
    El rescate es solicitado oficialmente por el Gobierno griego el 23 de abril, pero Alemania condiciona su aportación a la aprobación por parte del FMI de un nuevo plan de ajuste más estricto para el país helénico.
    El 2 de mayo de 2010, finalmente se aprueba el rescate a Grecia. Consiste en una ayuda de 110.000 millones de euros, el equivalente a algo más de un tercio de la deuda pendiente que tiene Grecia. El FMI aporta 30.000 millones de euros de esa cantidad, y el resto de la ayuda corre a cargo de la eurozona.
    Las huelgas, mientras tanto, se suceden en el país.

    ¿Saldrá pronto de la crisis?

    Durante los siete primeros meses tras el rescate, Grecia logró reducir su déficit público un 40% gracias al plan de ajuste fiscal.
    Pero el paro sigue subiendo, hasta el 12%. El crecimiento económico también está atascado, con una contracción del Producto Interior Bruto (PIB) del 1,5%.
    Ya está enviado el cuarto tramo de la ayuda, pero el FMI y la UE consideran que, aunque Grecia ha realizado progresos, aún tiene muchas reformas pendientes. Entre las exigencias de ambas instituciones está la privatización de empresas públicas por valor de 50.000 millones de euros para saldar su deuda.
    Los observadores del FMI consideran que si Grecia sigue estrictamente el plan de reformas fijado, podría empezar a levantar cabeza a finales de este mismo año. Las exportaciones están aumentando, la inflación subyacente ha permanecido baja y la caída de los costes laborales unitarios deberían impulsar una mejora de la competitividad.

    Irlanda

  • Población: 4,4 millones
  • PIB per cápita: 127 (media europea en 100)
  • Paro: 13,7%
  • Crecimiento PIB en 2010: -1%
  • Coste de financiación a largo plazo: 9,10%*
  • Déficit del Estado: 14,4%
  • Deuda pública: 65,5% del PIB**
  • Coste del rescate: 85.000 millones de euros

  • Fuente: Eurostat
  • * En febrero de 2011
  • ** Último dato disponible: 2009
  • ¿Qué ocurrió?

    El país vivió un impresionante 'boom' económico en los años previos a la crisis financiera, en gran medida debido, al igual que en España, a la burbuja inmobiliaria.
    Sin embargo, Irlanda, conocido como 'tigre celta' por unas tasas de crecimiento económico espectaculares -del entorno del 10% en 1999 y 2000 por ejemplo- vio cómo en apenas tres años pasaba de estar en la cima a caer con una rapidez inusitada.
    Su crecimiento del PIB pasó del 5,6% en 2007 a una tasa negativa del 3,5% al año siguiente mientras el valor de las casas ha caído entre un 50-60% desde que comenzó la crisis.
    El pinchazo de la burbuja inmobiliaria extendió los créditos morosos entre los grandes del país, lo que provocó que el Estado tuviera que rescatarlos. El enorme coste de estas ayudas provocó un agujero enorme en las finanzas públicas de Irlanda, un país muy pequeño respecto al tamaño de su sector financiero, y elevó al 32% del PIB el déficit público -que era también altísimo, del 12%, excluyendo el rescate de las entidades-.
    A esto se unieron las consecuencias típicas de una recesión, como el aumento del paro y los menores ingresos del Estado a través de impuestos debido a la caída de la actividad económica. Un cóctel que provocó el estrangulamiento de las finanzas públicas del país y la petición de ayuda externa.

    Los planes de ajuste

    A cambio de los préstamos de la Unión Europea y el FMI, los países rescatados se comprometen a realizar duros ajustes. En el caso de Irlanda, antes de la ayuda externa, el país ya había anunciado recortes de gasto y aumentos de impuestos para ahorrar 15.000 millones de euros.
    Tras la solicitud del rescate, el país puso en marcha otro duro ajuste para ahorrar 15.000 millones hasta 2014. En él se incluyeron medidas como el despido de unos 24.000 funcionarios, la subida del IVA al 23%, desde el 21% anterior, la rebaja del salario mínimo o el incremento de la edad de jubilación progresivamente desde 2014.
    Sin embargo, el país logró mantener su tasa 'superbaja' del impuesto a empresas en el 12,5%, muy inferior a la media europea y le permitió que grandes empresas extranjeras, como Google y Facebook, hayan establecido una sede en el país.

    Nuevo Gobierno, nuevas incógnitas

    Las elecciones celebradas en febrero de este año dieron un vuelco al Gobierno irlandés. Las ganó el conservador Enda Kenny, del conservador Fine Gael, tras 14 años en el poder de sus rivales del Fianna Fáil.
    Precisamente, una de las promesas electorales de Kenny fue que renegociaría los términos de los préstamos de la UE, que, a su juicio, tienen un tipo de interés demasiado alto -del 6%-. Sin embargo, no parece que Alemania y Francia, principales valedores de la ayuda, vayan a permitir que se cambien las condiciones sin nada a cambio. El nuevo Gobierno irlandés teme que esa nueva moneda de cambio sea una subida de su bajo impuesto a las empresas, que el resto de socio ve con malos ojos.
    Otro de los frentes abiertos tras el rescate es lograr normalizar por completo el flujo del crédito, lejos todavía de lo deseable para permitir la recuperación. En el primer trimestre del año, casi la mitad de los créditos solicitados por las pymes fueron rechazados.
    El Gobierno recapitalizó los bancos a finales de marzo con otros 24.000 millones de euros para intentar que mejore la concesión de créditos, lo que ha elevado la preocupación por el nivel de deuda pública, según 'Financial Times'. La deuda del país alcanzará el 125% del PIB en 2013 frente al 25% existente antes de la crisis.
    Por todo ello, expertos del país consideran que el rescate europeo no ha terminado aún con la incertidumbre sobre la recuperación irlandesa.

    Portugal

  • Población: 10,6 millones
  • PIB per cápita: 94 (media europea en 100)
  • Paro: 11%
  • Crecimiento PIB en 2010: +1,3%
  • Coste de financiación a largo plazo: 7,34% *
  • Déficit del Estado: 9,3%
  • Deuda pública: 76,1% del PIB **
  • Coste del rescate: unos 80.000 millones de euros

  • Fuente: Eurostat
  • * En febrero de 2011
  • ** Último dato disponible: 2009
  • El problema

    El principal problema de Portugal es la falta de productividad de su economía, que ha registrado crecimientos muy débiles a lo largo de la última década. Portugal no ha sufrido la crisis del ladrillo porque aquí, a diferencia de España, no hubo un 'boom inmobiliario'. Los bancos, menos expuestos que los de otros países, tampoco se vieron tan afectados por la crisis financiera mundial.
    Pero Portugal, con un crecimiento tan débil, y muy dependiente de la economía española y de las exportaciones, acabó sucumbiendo a la crisis y en 2009 registró una contracción de su economía del 2,9%.
    En términos de déficit público, después de una primera legislatura socialista basada en la contención y austeridad, en 2008, José Sócrates anunciaba al país que habían conseguido reducir el elevado déficit heredado del anterior gobierno conservador hasta el 2,9% permitido por Bruselas. Sin embargo, la crisis global disparó las cuentas públicas hasta un déficit del 9,3% del PIB en 2009.
    El problema de Portugal para tener que acabar recurriendo a la ayuda financiera internacional ha sido su incapacidad para reducir el elevado déficit, a pesar de que en un año el gobierno de Lisboa ha aplicado tres planes de ajuste y se disponía a aprobar el cuarto.
    Pero los intereses sobre su deuda estaban cada vez más elevados -alcanzaron el 10% para el plazo a 5 años y el 8,5% para el plazo a 10 años-, las agencias de calificación crediticia decidieron rebajar el rating de Portugal hasta el último nivel de la escala de inversión, y los bancos lusos optaron por dejar de prestar dinero al Estado para no poner en peligro la financiación de la economía portuguesa.
    En estas circunstancias, el primer ministro luso, José Sócrates, que ha tratado de resistir al rescate durante el año y medio que ha durado su segunda legislatura, ha tenido que acabar solicitando la ayuda financiera.

    Los ajustes

    Portugal va a recibir 80.000 millones de euros durante los próximos tres años a cambio de implementar un riguroso plan de ajuste, que incluye la privatización de empresas públicas y las reformas laborales para facilitar el despido. Además, el ejecutivo de Lisboa tendrá que comprometerse, de una vez por todas, a reducir drásticamente el gasto público.
    El cuarto Plan de Estabilidad y Crecimiento (PEC IV) -rechazado por el Parlamento en marzo- será el esqueleto que sirva de base para el nuevo paquete de austeridad. En este plan se incluía ya la rebaja de un 5% para las pensiones superiores a 1.500 euros mensuales, una medida que desde el 1 de enero se aplica a los sueldos de mismo valor de los funcionarios públicos, que podrán perder también las pagas extraordinarias.
    A lo largo de este último año, el gobierno de Lisboa ya ha implementado medidas de austeridad, recomendadas por Bruselas y el FMI, y similares a las aplicadas en Grecia e Irlanda después de ser rescatadas, con el objetivo de evitar a toda costa la ayuda. Por ello, los socialistasaumentaron el IVA del 21 al 23% el año pasado y subieron un 1% el IRS -similar al IRPF español-.

    Nuevo gobierno

    Portugal celebra elecciones anticipada el próximo 5 de junio, después de la dimisión del actual primer ministro, el socialista José Sócrates, el pasado 23 de marzo, tras el rechazo en bloque de todos los partidos de la oposición a su cuarto plan de ajuste.
    José Sócrates vuelve a presentarse en estas elecciones, por tercera vez consecutiva, pero según los últimos sondeos publicados esta semana tiene más difícil seguir siendo el primer ministro del país. Las encuestas dan la victoria a los conservadores socialdemócratas de Pedro Passos Coelho, cuya oposición al PEC IV provocó la crisis política. Sin embargo, con apenas el 39% de las intenciones de voto, Pedro Passos Coelho obtendría una victoria relativa, insuficiente para gobernar con mayoría absoluta, por lo que tendría que formar una coalición de derecha con el ultraconservador Partido Cristianodemócrata.
    Aún así, el presidente luso, Aníbal Cavaco Silva, defiende una formación de gobierno más amplia, que incluya también al Partido Socialista, para conseguir un consenso más alargado sobre las duras medidas de contención que tendrá que implementar en Portugal el próximo ejecutivo durante al menos los próximos tres años.
    Varios miembros del Partido Socialdemócrata han admitido la posibilidad de formar parte en ese hipotético gobierno, a cambio de que José Sócrates no esté en él, algo a lo que de momento no ha renunciado el socialista, reelegido recientemente casi por unanimidad como secretario general de su partido.




    Los sindicatos movilizan a miles de personas contra la reforma laboral de Rajoy


    • Advierten de que la huelga sería el principio de otras protestas
    • Méndez subraya que la 'regresión' de la reforma es 'para toda la vida'
    • Toxo avisa de que el 29-M 'no será de un tono menor'
    • Miles de ciudadanos protestan en BarcelonaValencia y otras ciudades


    Las calles de Madrid y de otras tantas ciudades españolas se han vuelto a llenar por segunda vez contra la reforma laboral aprobada por el Gobierno. Con estas manifestaciones, los sindicatos CCOO y UGT exhiben su fuerza de cara a la huelga general convocada para el 29 de marzo y cuya movilización ha comenzado ya. Si no hay un cambio "sustancial" -han advertido- seguirán las movilizaciones en una advertencia de que el conflicto podría enquistarse en la calle. La protesta central se ha desarrollado en Madrid y se ha celebrado en unas 60 ciudades. También han sido muy numerosas las marchas de BarcelonaSevilla, Málaga y Valencia
    Con la huelga general encima de la mesa y en boca de todos, la multitudinaria afluencia de hoy sirve de termómetro para medir el ambiente y la repercusión que tendría la convocatoria. No obstante, los líderes de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, y UGT, Cándido Méndez, han lanzando el guante al Gobierno: aún hay tiempo para negociar y desactivar la convocatoria.
    Sin embargo, el 29-M no es el "final" del conflicto en la calle. Si no hay una modificación sustancial, algo que el Ejecutivo ha repetido varias veces que no hará, los sindicatos advierten de prolongar sus propuestas más allá porque la ley es un "chantaje". Así, han avisado al Gobierno de que la huelga no es un "trago" que se pasa ese día, sino que supondría un punto más en una escalada de movilizaciones.
    Bajo el lema "No a la reforma laboral inútil e ineficaz, defiende tus derechos y los servicios públicos", la marcha de Madrid ha reunido a decenas de miles de personas en un ambiente reivindicativo y lleno de color que ha culminado con los discursos de los dirigentes sindicales. Estos han cifrado la movilización de las diferentes protestas del país en un millón y medio de personas.
    La Dirección General de la Policía ha cifrado en 30.000 el número de manifestantes en Madrid. Le siguen en número de personas Málaga (15.000 personas), Sevilla (15.000) y Barcelona (14.000).

    'Que mire a Italia y Grecia'

    En sus intervenciones tras la marcha y en una rueda de prensa previa, Toxo ha subrayado que el Gobierno está atizando el conflicto social y ha mostrado su confianza en que le quede un punto de cordura y atienda el rechazo mayoritario de la sociedad. "No vamos a permitir que acaben con todo", ha proclamado
    Toxo ha dicho al Gobierno que no confíe en que el miedo vaya a atenazar a la gente "porque la huelga no será de un tono menor". En su opinión, el crédito y la legitimidad se logran y se pierden, "y hay procesos que aceleran la pérdida de credibilidad entre la sociedad".
    Toxo ha avisado a Rajoy de que el crédito "no es para siempre" y que mire a Italia y Grecia, "no vaya a pasarle lo mismo", en alusión a la caída de sus gobernantes.

    'Para toda la vida'

    Por su parte, Méndez ha criticado que algunos simplifiquen mucho la realidad y se limiten a decir que la huelga y las manifestaciones son una confrontación entre los sindicatos y el Gobierno, "cuandolos sindicatos son el dedo democrático y constitucional que señala los gravísimos problemas que supone la reforma laboral".
    Méndez ha subrayado que la reforma laboral causa una "profunda regresión social" en el país que no se podrá recuperar. Va más allá de la crisis , ha dicho, "será para toda la vida".
    Para alentar la participación de los ciudadanos en la cita del 29-M, ha dicho que "sólo hay que tener miedo al propio miedo" y ha criticado al Gobierno por hacer un "aprovechamiento inmoral" de la situación actual.

    La fecha de la polémica

    No ajenos a la polémica, Toxo y Méndez han comenzado sus discursos haciendo alusión a las víctimas de los atentados del 11-M y la polémica creada por la coincidencia del aniversario con la marcha de hoy.
    El líder de CCOO ha criticado al Gobierno por haberles instado a modificar su convocatoria cuando el Ejecutivo no ha hecho ningún acto institucional de recuerdo. "La derecha no tiene el monopolio del dolor", ha proclamado.
    "Aquí hay mucha gente honrando a las víctimas", ha enfatizadoMéndez. Para el dirigente de UGT decir que los sindicatos no honran a las víctimas al convocar la manifestación de hoy forma parte de la "historia general de la infamia" porque "jamás el ejercicio de un derecho puede ser una afrenta contra las víctimas del terrorismo".
    En el acto también han participado los secretarios generales de UGT Madrid, José Ricardo Martínez, y de CCOO Madrid, Javier López. Martínez ha dicho que los sindicatos se solidarizan con "todos" los muertos y heridos de todas las familias y ha precisado que "eso no lo pueden decir otros que sólo apoyan unos muertos y unos heridos". Los sindicatos "no aceptamos la manipulación ni olvidamos", ha recalcado Martínez y ha dirigido un mensaje "a quienes mintieron y manipularon" el 11-M de 2004 que "estaban más preocupados de su futuro político que de las víctimas".

    El PSOE, representado

    El PSOE ha estado representado por su portavoz en el Congreso,Soraya Rodríguez, y otros miembros de la Ejecutiva, así como el líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, o el portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, Jaime Lissavetzky.
    Sobre huelga general, Rodríguez ha subrayado que hasta el 29 de marzo "hay mucho tiempo" para que el Gobierno pueda desconvocarla y ha expresado su confianza en que el Ejecutivo escuche la voz de la calle y paralice la convocatoria. La portavoz socialista ha insistido en que se trata de una "reforma sumamente desequilibrada" a favor del empresario y, con ella, "prácticamente todo es posible en la empresa con la sola voluntad del empresario". Además, ha advertido de que la negociación colectiva está "herida de muerte".
    Entre los que secundan la marcha y la futura huelga está el coordinador federal de IU, Cayo Lara, quien ha instado a Rajoy a negociar con partidos y sindicatos. En este sentido, ha comentado que "las movilizaciones previas son la toma de conciencia de la gente con el fondo del problema" y ha avanzado que, si se tiene que producir, "la huelga será un éxito".

    Una corte militar absuelve al egipcio acusado de hacer test de "virginidad"


    El tribunal cree que no hay pruebas concluyentes de que se llegaran a practicar

    Un tribunal civil prohibió en diciembre la realización de este tipo de torturas



    Un tribunal militar ha absuelto al médico acusado de practicar “pruebas de virginidad” forzadas a más de una decena de activistas arrestadas hace un año en los aledaños de la Plaza Tahrir de El Cairo (Egipto). La corte justificó su veredicto en la existencia de “contradicciones” en las declaraciones de los testigos de los hechos. Según la agencia oficial de noticias MENA, el juez ha asegurado no sufrido "presiones”, y que su sentencia deriva de “lo que se ha probado en los documentos" y "conciencia”.
    El doctor Ahmed Adel había sido demandado por Samira Ibrahim, una de las activistas arrestadas en un caso que adquirió una gran difusión internacional al ser una de las primeras muestras de abusos contra los derechos humanos de la Junta Militar que asumió el poder tras la renuncia de Hosni Mubarak. “Nadie ha violado mi honor, es el honor de Egipto el que ha sido violado. Y pienso continuar hasta el final para conseguir sus derechos”, ha escrito Ibrahim en su cuenta de Twitter poco después de conocer el veredicto. Esta joven y osada activista, que salió airada del tribunal sin hacer declaraciones a la prensa, se ha convertido en todo un icono para el movimiento feminista egipcio.
    Su derrota en la justicia militar contrasta con la victoria que obtuvo en la civil, pues un tribunal administrativo concluyó el pasado mes de diciembre que las pruebas de virginidad forzadas constituían una violación de la privacidad de las ciudadanas, y prohibía a las autoridades volver a realizarlas en el futuro. Sin embargo, la corte no tenían potestad para imponer un castigo a los responsables de haber practicado las pruebas.
    “Desde este inaceptable episodio, que no constituye otra cosa que tortura, las mujeres manifestantes han sufrido de forma repetida palizas, torturas, y otras formas de maltrato a manos del Ejército egipcio y las fuerzas de seguridad ... [La sentencia] Es una muestra que los derechos de las mujeres no son importantes en Egipto”, afirmó Hassiba Hadj Sahraoui, vicedirectora de Amnistía Internacional en el Norte de África.
    Fuentes militares justificaron meses atrás la realización de las pruebas argumentando que con ellas se pretendían evitar falsas denuncias de violaciones en las cárceles
    De acuerdo con el veredicto del juez, no existen pruebas concluyentes de que los test de virginidad se llegaran a practicar. Sin embargo, fuentes militares de alto rango justificaron meses atrás la realización de las pruebas argumentando que con ellas se pretendían evitar falsas denuncias de violaciones en las cárceles, reconociendo de forma explícita su existencia. Según las versiones de varias activistas, que fueron detenidas el 9 de marzo del año pasado cuando las fuerzas del orden desalojaron de forma brutal una concentración en la Plaza Tahrir, en los cuarteles les golpearon, aplicaron descargas eléctricas, y les obligaron a desnudarse en presencia de soldados que se mofaban de ellas, y les realizaban fotografías.
    La sentencia llega en un momento en el que la independencia del poder judicial está en entredicho después del levantamiento de la prohibición de salir del país a una quincena de extranjeros procesados por haber violado la ley relativa a las ONG, y de la absolución durante las últimas semanas de varios policías acusados de asesinar a manifestantes durante la revolución. Hasta la fecha, ningún miembro de las fuerzas de seguridad ha sido condenado por la muerte de las más de 800 personas caídas en la rebelión popular que destronó a Mubarak.

    Siria se ha convertido en una cárcel


    Menos de 30.000 civiles han logrado escapar del país

    El control sobre la vigilancia de las familias de los oficiales impide la desintegración del Ejército


    “Necesito un arma”, dice Tamer. Él y sus nueve compañeros, desertores del Ejército sirio, matan el tiempo junto al riachuelo que separa Líbano de Siria. Es apenas un hilo de agua, pero al otro lado hay cientos de minas y unos cuantos tanques. El pequeño puente está en el punto de mira de los francotiradores sirios, pero los combatientes entran y salen con relativa facilidad por pasos de montaña. Tamer y sus compañeros esperan conseguir armas para sumarse al Ejército Libre. “No tardaremos en marchar sobre Damasco”, afirma.
    El relato de Tamer, corroborado por muchos otros testimonios, como el de Ahmed Hamad Abu Berry, que convalece en un hospital de Trípoli de las heridas sufridas en Bab Amro, revela que el Ejército sirio dejó hace tiempo de ser realmente operativo. “Los propios oficiales nos permitieron irnos”, explica el joven desertor, “en cuanto tuvimos nuestras familias a salvo”. Tamer es relativamente afortunado porque nació cerca de la frontera y sus familiares pudieron cruzar el puente hacia Mokaibli cuando aún estaba abierto. “Al saber de la seguridad de mis padres y hermanos, hablé con mi teniente, suní como yo. Estábamos en Daraa, en el sur, y una noche nos aconsejó que diéramos un paseo y no volviéramos. Solo nos prohibió llevarnos los fusiles, porque eso le habría acarreado represalias”. El teniente tuvo que quedarse porque temía por su familia.
    Siria se ha convertido en una cárcel. Eso explica que sean pocos, entre 20.000 y 30.000, los ciudadanos que han conseguido refugiarse en el país vecino. La población civil esta encerrada en un país que se hunde en el horror. “Las unidades alauíes más fieles al régimen se reparten entre el frente y la retaguardia, donde vigilan a las familias de los oficiales y los altos mandos: esa vigilancia es la que impide, por el momento, la desintegración del Ejército", asegura el muchacho.
    Wadi Jalid, el conjunto de aldeas que incluye Mokaibli, constituye una lengua de territorio libanés rodeada por Siria. Es un valle de agricultores y ganaderos en el que nunca existieron realmente fronteras. Hasta ahora. Las casas próximas al riachuelo muestran las marcas de los disparos, cada vez más habituales. “Las tropas sirias nos tirotean casi cada noche para recordarnos que esto no es un refugio seguro, que en cualquier momento pueden venir y acabar con nosotros", comenta Ahmed, otro miembro del grupo de desertores. La tía de Tamer intentó cruzar hace un par de semanas. Murió por el disparo de un francotirador. Un soldado libanés que intentó rescatar el cadáver recibió un tiro en una pierna.
    Líbano intenta permanecer al margen del conflicto sirio, por miedo al contagio y a la reaparición de la guerra civil entre grupos religiosos y políticos que durante 15 años devastó el país. Pero los esfuerzos del Gobierno, sobre el que el partido-milicia Hezbolá, aliado del régimen sirio, ejerce una influencia decisiva, no bastan. El norte de Líbano ya funciona como base de retaguardia de las fuerzas de oposición. Basta visitar el hospital Dar el Chifae, en Trípoli, para comprobarlo. Decenas de milicianos que combatieron en Bab Amro, el barrio de Homs devastado la semana pasada por el Ejército del presidente Bachar el Asad, convalecen de sus heridas o pasean por los pasillos del centro. Ahmed Hamad, nombre de guerra del emir del grupo (una denominación de clara inspiración islámica), tiene 29 años y antes de la crisis trabajaba como obrero y maestro en una escuela islámica. Está casado con tres mujeres y tiene cinco hijos. Se ocupaba del hospital de campaña de Bab Amro hasta ser herido en una pierna, el día antes de la caída del barrio. “Vuelvo a Siria dentro de dos días, cojo pero con muchos ánimos, para coordinar el asalto a una ciudad”, anuncia.
    Aunque no puede revelar su objetivo, sí afirma que el Ejército Libre y los grupos de milicianos independientes que combaten contra el régimen reciben “muy poca ayuda de extranjeros pero mucha ayuda de hombres de negocios sirios, en el exterior y en el interior”. Ahmed Hamad recibe y atiende continuamente visitas. Ahora saluda con efusión a un jeque kuwaití y a un religioso suní libanés, pertenecientes al grupo que sufraga su tratamiento hospitalario. Les comenta que la caída de Homs es “solamente una batalla perdida en una guerra que ya está ganada”. Según Ahmed Hamad, que viste un pijama azul de Zara y luce una enorme sonrisa sobre una barba de corte islámico, “el régimen se derrumba desde dentro”. “Hace un año, ¿quién podía imaginar una manifestación multitudinaria contra El Asad en el barrio de Damasco donde viven los diplomáticos extranjeros? ¿Quién podía imaginar que las ciudades se sublevaran una tras otra? ¿Y tantas deserciones de militares?”.
    La oposición al régimen sufre profundas divisiones. Los militares desertores que componen el Ejército Libre mantienen una pugna constante con las milicias independientes y con los grupos islamistas que ganan autoridad moral día a día. El Consejo Nacional Sirio, un remedo de Gobierno en el exilio, apenas es tenido en cuenta por los combatientes. Lo que más valoran los refugiados sirios en Líbano, y los sirios que esperan la oportunidad de huir, es la ayuda material de los Hermanos Musulmanes. La organización islamista, protagonista indiscutible de las revoluciones que sacuden el mundo árabe, financia a través de organizaciones interpuestas numerosos alojamientos colectivos en Wadi Jalid. Son en su mayoría escuelas, reconvertidas en residencias: cada aula es una vivienda. Las condiciones higiénicas no son espléndidas, pero hay agua corriente, gas, y antenas parabólicas que permiten seguir la programación de Al Yazira, la cadena catarí de noticias.
    En una de las escuelas reconvertidas vive Jodaifa, un chico de 13 años al que el Ejército sirio detuvo durante tres días. Jodaifa muestra las uñas de los pies, que empiezan a reaparecer: se las arrancaron durante las sesiones de tortura. “No me preguntaban nada, solo me arrancaron las uñas y me aplicaron descargas eléctricas; cuando me soltaron me dijeron que debía contar a todo el mundo lo que ocurría a los chicos que participaban en manifestaciones”, dice. Cuando se le pregunta si tiene amigos alauíes (la secta vinculada al chiismo a la que pertenece Bachar el Asad y la élite del régimen), Jodaifa murmura que tenía uno, Ali. “Pero ya no quiero saber nada de él, pertenece a un régimen fascista”, masculla. El padre de Jodaifa interviene con rapidez para explicar que los hermanos mayores de Ali “son miembros de la shabiha, la milicia irregular del régimen”, y que eso explica el odio del muchacho. “No tenemos nada contra los alauíes en general, algunos son buena gente”, precisa.
    En las escuelas-residencia viven también falsos refugiados. Hombres que cruzan por la noche los pasos de montaña, recogen armamento oculto en territorio sirio, realizan una operación de hostigamiento o sabotaje contra el Ejército o las infraestructuras sirias, y vuelven a pasar clandestinamente la frontera unos días después. “Acabamos de recibir armas procedentes de Libia a través del puerto libanés de Trípoli y ahora estamos introduciéndolas en territorio sirio, es una tarea lenta y peligrosa”, explica un hombre que prefiere mantener un completo anonimato. “Tenemos poco armamento”, sigue, “pero nuestro arsenal crece. Ya sabemos que el resto del mundo no nos ayudará y que tendremos que arreglárnoslas solos. Da igual. Bachar tiene los días contados. El futuro de Siria nos pertenece”.

    Una nueva derecha en Hungría


    TRANSICIÓN HACIA UN RÉGIMEN DE MERCADO

    Por G. M. Tamás*

    El gobierno de Viktor Orban adoptó un giro liberal que devastó de un plumazo el Estado de Bienestar y con él las conquistas sociales adquiridas durante el régimen comunista.


    a atmósfera de miedo y desolación que reina en Hungría no es únicamente consecuencia de la crisis económica o de la política del gobierno de Viktor Orbán. También traduce la incapacidad de la república democrática –y del régimen liberal de mercado que la subyace– de crear un orden social más justo.
    El contraste con la situación anterior a la caída del régimen comunista es sorprendente: por represivo que fuera, ese poder ofrecía una eficaz seguridad social, pleno empleo, una mejor política de salud pública, entretenimiento barato o gratuito, mejores condiciones materiales de vida. Todo esto se pagaba, sin duda, con el precio de la hipocresía, la censura, la falta de opciones para el consumidor y el conformismo. El régimen se definía como “socialista” o “comunista” pero en los hechos se trataba de un Estado de Bienestar, moral y culturalmente conservador. Este Estado introdujo, en una sociedad rural y arcaica, estándares de vida modernos, desde la red de saneamiento hasta la alfabetización, sin olvidar la liberación de los sometimientos del viejo mundo, en particular la sumisión a la aristocracia, sustituida por el poder de los funcionarios, militares y burócratas de un Estado autoritario. El “realismo socialista”, como se lo llamaba, reemplazó la mística nacionalista y religiosa por una filosofía positivista promotora de la ciencia y la tecnología.
    El prejuicio, muy extendido en Occidente, que atribuye la falta de tradición democrática en Europa del Este a una inclinación natural de estos pueblos al servilismo es absurdo. La desconfianza largamente compartida hacia el liberalismo –hacia su forma de democracia representativa y de sociedad de mercado no igualitaria–, no necesariamente significa la adhesión a normas familiares, sexuales o educativas rígidas. Pero por rebeldes que sean los pueblos de Europa del Este, su transición hacia un régimen de mercado a la occidental fue nefasto para su modelo social. En Hungría, esto acarreó entre otras cosas, la desaparición de la mitad de los empleos en los dos años siguientes a la caída del bloque soviético. El país nunca se recuperó.
    El Estado de Bienestar, que declaraba ser un orden igualitario fundado en el equilibrio entre trabajo y capital –gracias al movimiento obrero–, se desintegró. La reducción del impuesto al capital, la liberalización del comercio internacional y el desarrollo de las nuevas tecnologías ocasionaron una vertiginosa caída del salario real y del número de empleos. En un período en que ciertos sectores sociales hasta ese momento preservados eran desplazados al exterior del sistema, el Estado debería haber concentrado sus esfuerzos en aquellos que no lograban ganarse la vida dignamente: desocupados, inmigrantes, niños y personas mayores. Pero no fue así.
    Al contrario, los individuos imposibilitados de trabajar empezaron a ser vistos como seres inferiores, toda ayuda pública como un abuso, un privilegio que se otorgaba a los inmigrantes ociosos, las madres solteras, los desocupados, los jubilados, los discapacitados, los funcionarios, estudiantes, artistas y otros intelectuales. Con la expulsión de inmigrantes se pretende demostrar que los excluidos del sistema son fundamentalmente –por no decir racialmente– extranjeros, y moralmente culpables.

    El orden “natural” 

    Mientras va empezando la lucha a muerte por recursos y servicios sociales cada vez más escasos, el poder presenta los motivos de esa contienda en términos de excelencia moral, aptitud biológica y superioridad intelectual. Sólo las personas jóvenes, diligentes y flexibles se juzgan dignas de consideración: rechazar esos criterios es rechazar el orden natural de las cosas. Los que no desean competir, o no son capaces de hacerlo, quedan sometidos a la coerción del Estado, e inclusive a la represión policial. Los opositores a esa política son acusados de utopistas, totalitarios, hombres y mujeres del pasado, contrarios a unas libertades que costó mucho conquistar.
    Es en este terreno que se desarrolló la nueva mayoría de derecha. Detentadora de dos tercios de los escaños del Parlamento húngaro, ella tiene el poder de enmendar la Constitución, y hasta de escribir otra. El jefe de esta mayoría, Orbán, había sido un aplicador diligente y eficaz de las políticas del precedente gobierno liberal-socialista, impopular, impotente y corrupto al mismo tiempo. Apoyó el referéndum victorioso que lanzaron los sindicatos contra el arancel de ingreso a la universidad y contra el aumento de las tarifas de la salud (después volvió a introducir ambos sin la menor reacción de la gente). Durante su campaña, en 2010, no presentó ningún programa propiamente dicho. Mantuvo en secreto la mayor parte de las medidas que adoptó desde entonces.
    Las leyes se votaron tan rápidamente que se hace difícil llevar la cuenta. El 23 de diciembre de 2011, en vísperas de las vacaciones parlamentarias, la mayoría hizo aprobar una ley que enmienda de una vez otras trescientas siete. El objetivo de este furor legislativo (en un solo día, siempre en diciembre, se aprobaron dieciséis leyes) es simple: primero, perpetuar el poder del partido mayoritario a través del nombramiento, por nueve o doce años, de los máximos colaboradores del Estado; después, reemplazar los órganos representativos por autoridades al servicio de la derecha y sus aliados del sector empresarial. Si bien la derecha ya controla el 93% de las asambleas locales, la mayoría de ellas serán sustituidas por administradores del gobierno, o sus poderes se verán sensiblemente reducidos. Gracias a múltiples artimañas, el personal de las cortes de justicia, de las agencias de evaluación del Estado, de los medios, las universidades, instituciones culturales, etc., será designado por el gobierno por tiempo indeterminado.
    La nueva división en circunscripciones electorales garantiza al partido en el poder los dos tercios de los escaños con el 25% de los votos. El guardaespaldas personal de Orbán dirige la principal agencia de información. Con las nuevas disposiciones legales se vuelven imposibles las huelgas y los referéndums, y el artículo que preveía “un salario igual por un trabajo igual”, fue suprimido de la Constitución. Esta incluye en adelante diversas medidas que apuntan a impedir cualquier cambio, como un impuesto sobre el ingreso de tasa única (flat tax) del 16%.
    La Unión Europea y la prensa liberal occidental, que hacen oír su indignación frente a los planteos de limitar la autonomía del Banco Central húngaro, nada dicen sobre las protestas de la Federación sindical europea contra una represiva legislación del trabajo. Los partidos comunistas y sus sucesores, es decir, los dos partidos socialistas de la oposición (Partido Socialista Húngaro, MSzP, y la Coalición Democrática), son etiquetados por la nueva Constitución de “organizaciones criminales”. La enseñanza pública se transforma en un sistema ultracompetitivo, controlado por la Iglesia católica. El embrión es considerado en adelante como un “ser humano desde el inicio del embarazo”. Se rebautizan las calles que llevan los nombres de los mártires antifascistas o inclusive del presidente estadounidense Franklin Roosevelt, en tanto se inaugura una nueva estatua a la gloria de Ronald Reagan.
    Algunas medidas del gobierno de derecha –la nacionalización de los fondos de pensión privados, los impuestos especiales que se cobran a algunos bancos extranjeros y a ciertas cadenas de gran distribución como Tesco, o la conversión parcial a florines húngaros de las deudas inmobiliarias expresadas en divisas extranjeras– suscitaron en el Oeste la cólera de los círculos financieros. En realidad, son formuladas de manera tal que solo benefician a algunas franjas de las clases medias superiores.

    Elogio de la acción

    Lo que Orbán tiene en mente es una forma de renacimiento nacional. No sólo una grandeza restaurada, sino también prosperidad económica y rehabilitación de un Estado que él percibe, no sin razón, como una institución ineficaz que ya nadie respeta. Ve en una clase media vasta y fuerte, emprendedora, valiente, disciplinada, la columna vertebral del país. Todas las reformas fiscales y todos los subsidios están al servicio de ese grupo social preponderantemente joven al cual pertenecen él mismo y sus amigos. Su ideal: los pequeños empresarios, las profesiones liberales, los patriotas, leales, piadosos, respetuosos de la tradición y la autoridad. La derecha los ayudó a comprar sus propias casas, una de las causas de la escalada del endeudamiento de los hogares, tanto en Hungría como en otras partes.
    A semejanza de los conservadores de Europa Central, la derecha húngara estima que los adversarios de esta clase media son, por un lado, las multinacionales, las instituciones financieras y el “capitalismo financiero” y por el otro, los proletarios, los pobres, los “comunistas” –sin hablar de la categoría de los “subhumanos” inexplotables–. Más que racista a la antigua, la derecha húngara se opone sobre todo a subsidiar a los pobres, a dar ayuda a los desocupados, comparados con los gitanos (lo cual es, por otro lado, totalmente discutible), y a todos los elementos “improductivos” de la sociedad, que se designan como “inactivos”, englobando en esta categoría a los jubilados.
    Para favorecer a su clientela, el gobierno necesita dinero y efectúa recortes presupuestarios. No más subsidios para las artes, la arqueología, los museos, la edición, la investigación; así se deshace, de paso, de la intelligentsia moderada o izquierdizante. Ya no hay recursos para el transporte público, el medio ambiente, los hospitales, las universidades, las escuelas elementales, la ayuda a los ciegos, los sordos, los discapacitados y los enfermos. En cambio, se financia profusamente el deporte, que tiene fama de estimular la combatividad, el espíritu de grupo, la lealtad, la disciplina personal, el esfuerzo viril…
    Se prefiere la acción a los discursos (entiéndase: al pensamiento crítico) tan apreciados por las “clases charlatanas”. Nada debe sorprender: los conservadores –y en particular los intelectuales conservadores– que hasta hace no mucho responsabilizaban a las sociedades de pensamiento y las logias masónicas de la Revolución Francesa, siempre odiaron a los intelectuales contestatarios.
    Orbán, que habla de una “sociedad fundada en el trabajo”, sepultó oficialmente al Estado de Bienestar. En eso no se diferencia de la mayoría de los dirigentes occidentales, que sin embargo gritarían escandalizados si se compararan las ideas del húngaro con las suyas. El Primer Ministro es simplemente más franco y coherente que ellos. Su menor apego a la formalidad, las tradiciones y el aparato le permiten aplicar reformas radicales. Una de ellas prevé que las indemnizaciones por desempleo no se vertirán sino a cambio de servicios, por instrucción de las autoridades y bajo el control del Ministerio del Interior, a cambio de una remuneración muy inferior al salario mínimo vital. Constantemente asediados y humillados, esos “trabajadores públicos”, principalmente los gitanos, cumplen sus fajinas bajo estricta vigilancia policial, mientras los medios de derecha los tildan de holgazanes.

    La injerencia externa

    Si bien la Unión Europea y el gobierno de Estados Unidos en términos generales están de acuerdo con su política (Orbán se formó como miembro del Partido Popular Europeo), se oponen con vehemencia a sus proclamas nacionalistas y su retórica antibancaria. La propaganda oficial húngara saca de allí los argumentos para sostener que el gobierno húngaro es el blanco de presiones de… ¡la izquierda internacional! Para la derecha radical de Europa Central, capitalismo financiero y comunismo son similares: modernistas, seculares, cosmopolitas y republicanos al mismo tiempo.
    Los ataques incesantes de la prensa occidental ya hicieron que el tiro salga por la culata en Hungría: algunos parlamentarios neonazis queman banderas de la Unión Europea; la población no entiende que su gobierno, por impopular que sea, pueda encarnar el mal absoluto en el extranjero. La indignación nacionalista amenaza con movilizar a la derecha en contra de quienes encarnan la protesta social y democrática, que deberán entonces oponerse al mismo tiempo a las medidas de austeridad recomendadas por la Unión Europea y a las políticas de la derecha húngara. En suma, las amenazas europeas no hacen más que favorecer al gobierno de Orbán, que después de todo, es producto de un escrutinio democrático.
    Existen varias formas de corromper la “democracia”. Suprimir subsidios para cambiar la situación política de un país, constituye una forma de extorsión. Todo liberal honesto debería denunciar una cosa así. Por eso la oposición húngara se opone al mismo tiempo a las políticas del gobierno y a las presiones de las instituciones europeas y del Fondo Monetario Internacional.
    * Filósofo y ex diputado.

    Traducción: Patricia Minarrieta.