Guerra de las Malvinas
La
Guerra de las Malvinas o
Guerra del Atlántico Sur (en
inglés,
Falklands War ) fue un conflicto armado entre la
República Argentina y el
Reino Unido que tuvo lugar en las
islas Malvinas,
Georgias del Sur y
Sándwich del Sur. La guerra se desarrolló entre el
2 de abril, día del desembarco
argentino en las islas, y el
14 de junio de
1982, fecha de la rendición argentina, lo que conllevó la recuperación de los tres archipiélagos por parte del Reino Unido.
La causa fue la lucha por la
soberanía sobre estos
archipiélagos australes, tomados por la fuerza en
1833 y dominados desde entonces por el Reino Unido, algo nunca aceptado por Argentina que los sigue reclamando como parte integral e indivisible de su territorio; de hecho, considera que se encuentran ocupados ilegalmente por una
potencia invasora y los incluye como parte de su
Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.
El coste final de la guerra en vidas humanas fue de 649 militares argentinos, 255 británicos y 3 civiles isleños.
Políticamente, en la Argentina, la derrota en el conflicto precipitó la caída de la
junta militar que gobernaba el país; en el Reino Unido, por su parte, la victoria en el enfrentamiento ayudó a que el gobierno conservador de
Margaret Thatcher lograra la reelección en las elecciones del año
1983.
Contexto
Aspectos económicos, geoestratégicos y políticos
Económicamente, en otro tiempo, en las islas existían importantes puestos
balleneros, pero la gradual desaparición de numerosas especies de
ballenas en los mares
australes y los profundos cambios en el negocio aceitero hicieron que la relevancia económica de la actividad se redujera dramáticamente. No obstante, numerosas investigaciones confirman yacimientos de crudo en la plataforma continental en la que se encuentran las Malvinas. La plataforma es, además, una rica pesquería.
Políticamente, el interés de la Argentina por el archipiélago obedece a su visión del mismo como
territorio irredento.
Estratégicamente,
- la posesión de territorios adyacentes a la Antártida puede otorgar derechos sobre este continente en futuras negociaciones relacionadas con el mismo;
- el control de este archipiélago entrega una posición estratégica a su ocupante sobre el cruce austral y su tráfico marítimo.
No obstante, en la década previa al estallido de la guerra, el Ministerio de Asuntos Exteriores británico consideraba más bien las Malvinas como un problema a la hora de estabilizar sus relaciones con
América Latina. Pero, aunque propuso una devolución en arriendo (una soberanía de la Argentina durante un tiempo prolongado con la expectativa de una devolución al final del mismo), los ciudadanos de las Malvinas se negaron a aceptar la propuesta.
La situación en Argentina antes del conflicto
A comienzos de los
años 1980, el modelo económico de la
Junta militar dio claras muestras de agotamiento, lo que provocó numerosas tensiones sociales: 90% de
inflación anual,
recesión profunda, interrupción de buena parte de la actividad económica, generalización del
IVA, empobrecimiento de las clases medias, brusco aumento del endeudamiento externo de las empresas y del Estado,
salario real cada vez más depreciado, aumento de la pobreza, etc.
La sustitución del jefe de la primera Junta
Jorge Rafael Videla por el general
Roberto Viola y, luego, de este por el general
Leopoldo Galtieri, fue una consecuencia de esa crisis. La consiguiente decisión de intentar recuperar las Malvinas fue tomada, entre otras varias razones, tanto por el efecto que podría conseguirse a la hora de desviar la atención social de esos problemas, como por las posibilidades de recuperar el crédito perdido entre determinados sectores sociales sensibles a una acción de interés patriótico como esa.
La guerra
Fundamentos políticos y militares de la acción argentina
La decisión se basó en los siguientes presupuestos políticos y militares:
1 Naciones Unidas se había adherido firmemente a la doctrina de la
guerra justa mediante la aprobación, por grandes mayorías, de las resoluciones 2131 (
1965), 2326 (
1967), 2908 (
1972), 3281 (
1974) y 3314 (1974), que reconocían explícitamente la legitimidad de las guerras de liberación, de autodeterminación, contrarias a la opresión racial, etc. Amparada en este antecedente legal, la mención a una hipotética recuperación de las islas por la vía armada había estado presente en el discurso diplomático bilateral desde
1972.
2 Entre
1981 y
1982, varias acciones del gobierno británico fueron interpretadas por la
Junta militar argentina como señales de desinterés por el archipiélago, sus habitantes y su futuro; entre otras:
- debido a recortes presupuestarios, el ministerio de defensa británico decidió prescindir de sus dos portaaviones (HMS Hermes y HMS Invincible), sus dos buques de desembarco de tropas (HMS Fearless y HMS Intrepid) y del patrullero antártico HMS Endurance, llamado por los británicos «el guardián de las Islas Falkland». Varios periódicos argentinos llegaron a afirmar que el Reino Unido abandonaba la protección de las Islas Malvinas. En el mismo sentido, los representantes malvinenses en Londres expresaron su profunda preocupación por el inminente desarme.
- la nueva ley de nacionalidad aprobada por el parlamento británico relegaba a la mayoría de los nativos malvinenses a una segunda categoría y les negaba la ciudadanía completa.
3 La guarnición británica en las islas Malvinas, Georgias del Sur y
Sándwich del Sur era reducida, y la lejanía a la
metrópoli impedía la llegada de refuerzos a tiempo.
4 La capacidad de guerra anfibia del Reino Unido a medio mundo de distancia no parecía estar a la altura de las circunstancias, pese a su gran poderío aeronaval.
5 No parecía probable que el Reino Unido realizara un contraataque a gran escala, afectando al territorio continental argentino —por ejemplo, usando sus
submarinos nucleares— por una cuestión
colonial sobre unas islas remotas.
Basándose, en líneas generales, en lo anterior,
el gobierno argentino diseñó un plan para la recuperación militar de los tres archipiélagos en disputa llamado
Operación Rosario, alterando el
statu quo por la vía de los hechos. La operación fue creada a finales de
1981 y principios de 1982 por el
Almirante Jorge Isaac Anaya, miembro de la Junta presidida por Galtieri.
La Operación Rosario
La Operación Rosario (nombre de la operación de desembarco, la operación anfibia se denominó Operación Azul)[8] consistía en una serie de acciones de intensidad creciente encaminadas a la recuperación argentina de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur, que se conseguirían en sentido inverso (de Este a Oeste y de menor a mayor relevancia política), iniciándose de la manera más discreta posible y culminando con la toma del archipiélago de las islas Malvinas y de su capital, Puerto Argentino/Stanley, mediante un asalto directo. La Junta logró mantener en secreto el plan de Anaya hasta apenas 48 horas antes del inicio de las hostilidades.
Movimientos previos en las islas Georgias del Sur
En
septiembre de
1979, el empresario argentino
Constantino Davidoff, especializado en negocios con
chatarra, firmó un contrato con la empresa
Christian Salvensen de
Edimburgo, por el cual adquirió las instalaciones balleneras abandonadas en las islas
Georgias del Sur.
Davidoff gestionó en la Embajada británica de Buenos Aires el servicio del buque HMS
Endurance con el fin de transportar a las islas el personal y equipos necesarios para desmantelar las instalaciones, pero como su pedido no fue aceptado, la Armada Argentina llevó a cabo la tarea.
El empresario comunicó a la Embajada británica su viaje al archipiélago de Malvinas y, en
diciembre de
1981, zarpó con destino a las Georgias, a bordo del rompehielos
ARA Almirante Irízar (Q-5).
Meses más tarde, el
19 de marzo de
1982, con motivo de un nuevo viaje de Davidoff al lugar, ahora en el
ARA Bahía Buen Suceso (B-4), se produjo el izado de una
bandera Argentina en las islas que provocó que el
Ministerio de Exteriores Británico ordenase el envió del HMS
Endurance con el objetivo de obligar a los operarios a arriar la bandera y evitar el desembarco del personal.
El
20 de marzo, Thatcher fue informada de lo sucedido y decidió enviar el HMS
Endurance desde Puerto Stanley, con un complemento de 24 soldados de marina. Se organizó, además, una protesta diplomática en Buenos Aires.
El
21 de marzo, después de la marcha del ARA
Bahía Buen Suceso (B-4) y con grupo de Davidoff en tierra para seguir con sus tareas, se solicitó al gobierno argentino desalojar a los operarios allí apostados.
Ocupación de las Georgias del Sur
El 23 de marzo, el comandante del Grupo Naval Antártico, capitán de navío César Trombetta, al mando del ARA Bahía Paraíso (B-1), recibió órdenes del Estado Mayor General Naval de dirigirse a máxima velocidad a las islas Georgias del Sur, con la misión de evitar el desalojo del grupo de obreros argentinos de Davidoff por parte del HMS Endurance, salido a tal efecto desde las islas Malvinas.
El B-1, comandado por Trombetta, arribó a
Puerto Leith en la noche del
24 de marzo y desembarcó un grupo de apoyo a los obreros argentinos; luego, permaneció en la zona y patrulló con sus
helicópteros el área durante las horas subsiguientes, las noticias procedentes del sur dieron cuenta de un inusual movimiento de buques de guerra de la Armada Argentina en el Atlántico Sur.
El
28 de marzo de 1982 el
ARA Santísima Trinidad (D-2) zarpó como buque insignia del Comandante de la Fuerza de Tareas 40, embarcando a su comandante y al Comandante del teatro de Operaciones Malvinas, General de División
Osvaldo García.
El
1 de abril el Estado Mayor General Naval recibió la orden de "ocupar
Grytviken y mantener Leith a fin de asegurar el dominio de las islas Georgias", para lo que se le asignó la
corbeta misilística ARA Guerrico (P-2) (actual P-32) a mando del
CF Carlos Alfonso, y un grupo de Infantería de Marina al mando del
Teniente de Navío Guillermo Luna.
Como consecuencia de lo anterior, se sucedieron una serie de reuniones y conversaciones de alto nivel mandatario a fin de evitar la acción argentina. La noche del día 1 de abril Ronald Reagan se comprometió ante Thatcher a hablar con la
Junta militar para evitar el ataque. No obstante, su conversación telefónica con Galtieri fue infructuosa.
El desembarco en las islas Malvinas
| Orden de batalla |
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| Argentina | Reino Unido |
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| Fuerza de Operaciones 40 (comandante: vicealmirante Juan Lombardo) - Destructor misilístico ARA Hércules (D-1) (actual B-52) (4.100 t) con 4 lanzadoras de misiles MM-38 Exocet antibuque (cada una, 1 misil), 1 lanzamisiles doble antiaéreo Sea Dart, 1 cañón de 114 mm, 2 antiaéreos de 20 mm, 2 lanzadores triples de torpedos de 324 mm y 1 helicóptero Westland Sea Lynx (1977).
- Destructor misilístico D-2 ARA Santísima Trinidad (D-2) (4.100 t) con 4 lanzadoras de misiles MM-38 Exocet antibuque (cada una, 1 misil), 1 lanzamisiles doble antiaéreo Sea Dart, 1 cañón de 114 mm, 2 antiaéreos de 20 mm, 2 lanzadores triples de torpedos de 324 mm y 1 helicóptero Westland Sea Lynx (1981).
- Corbeta misilística ARA Drummond (P-1) (actual P-31) (1.250 t) 4 lanzadoras de misiles MM-38 Exocet antibuque (cada una, 1 misil), 1 cañón de 100 mm + 1 doble de 40 mm (1978).
- Corbeta misilística ARA Granville (P-3) (actual P-33) (1.250 t) con 4 lanzadoras de misiles MM-38 Exocet antibuque (cada una, 1 misil), 1 cañón de 100 mm + 1 doble de 40 mm (1981).
- Submarino ARA Santa Fe (S-21) (1.526 t) (Clase Balao ex-USS Catfish SS 339) con 10 tubos lanzatorpedos de 254 y 533 mm (1944, modernizado en 1960).
- Rompehielos ARA Almirante Irízar (Q-5) (14.900 t) con 2 helicópteros medianos Sikorsky Sea King (1978).
- Buque de transporte ARA Isla de los Estados (B-18) (3.100 t, 1951).
- Buque de desembarco de tanques LST ARA Cabo San Antonio (Q-42) (8.000 t, 1977).
- 84 comandos anfibios y buzos tácticos embarcados.
- 1º y 2º batallón de infantería de marina blindada (con vehículos anfibios LVTP-7 y LARC-5).
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- La 3ra Sección de la Compañía C del Regimiento de Infantería 25 del Ejército Argentino y parte de la jefatura de esa unidad.
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El 25 de marzo el general de división
Osvaldo Jorge García, como comandante del Teatro de Operaciones Malvinas, dio órdenes de ejecutar el plan de operaciones.
El
26 de marzo, una importante fuerza naval argentina abandonó
Puerto Belgrano bajo la apariencia de disponerse a realizar unas maniobras con la flota
uruguaya. Sin embargo, dirigieron sus pasos hacia las islas Malvinas.
El día 30, la inteligencia británica notificó al gobernador
Rex Hunt que se trataba de una amenaza real y que se esperaba la invasión para el día
2 de abril. Hunt reunió a sus pocas tropas y les encomendó la defensa de las islas. En la mañana del
1 de abril, apagaron el faro e inutilizaron el pequeño
aeropuerto local y sus radiobalizas. Ese mismo día el general García, debido a las malas condiciones meteorológicas reinantes, postergó un día la operación de desembarco, fijando como día “D” al 2 de abril y como hora “H” las 06:00.
- Cronología del desembarco
El
1 de abril, a las 21:18, el primer grupo de botes se desprendió del
D-2: 84 comandos anfibios y buzos tácticos bajo el mando del
Capitán de Corbeta Guillermo Sánchez-Sabarots. A las 22:45, el grueso de la Agrupación de Comandos Anfibios salió del buque en 19 embarcaciones destacándose, inmediatamente, el
destructor en su zona de patrullado. Desembarcaron en Mullet Creek sobre las 23:00. A esa misma hora, el submarino
ARA Santa Fe (S-21) libró a otros diez buzos tácticos para colocar balizas de radionavegación y ocupar el Faro
San Felipe (Pembroke). Cuando el ARA
Santa Fe (S-21) emergió, fue detectado por el radar de navegación del buque costero Forrest dándose inicio a las hostilidades. A las 23:40 en la zona del aeropuerto se observó una bengala verde y al poco tiempo fue apagado el Faro San Felipe.
Ya el
2 de abril, a la 1:30, los hombres de Sánchez-Sabarots se dividieron en dos grupos: el primero, comandado por él mismo, se dirigió a los barracones de la infantería de marina británica en Moody Brook para atacarlos; el segundo, bajo el mando del
Capitán de Corbeta Pedro Edgardo Giachino, avanzó hacia
Puerto Stanley con objeto de tomar las oficinas del Gobernador y capturarlo.
A la 1:55, el submarino ARA
Santa Fe (S-21) salió a la superficie, frente a Punta Calebroña y lanzó sus Buzos Tácticos a unos 3.000
m del Faro San Felipe, que se encontraba apagado, alejándose, luego, a máxima velocidad en superficie, para regresar a su lugar de patrulla. Pero los británicos, sobre aviso, habían evacuado los barracones y estaban desplegados en posiciones de combate para defender la localidad.
A las 4:20, el
destructor ARA Hércules (D-1) izó su Pabellón de Guerra y comenzó su patrullado en Puerto Groussac, protegiendo a la iniciación de la fase de asalto, la aproximación del BDT ARA
Cabo San Antonio (Q-42) y de la
corbeta ARA
Drummond (P-1).
A las 5:45, la Fuerza de Desembarco de Sánchez-Sabarots abrió intenso fuego automático y de granadas sobre los barracones donde suponían a los infantes de marina británicos. A los pocos minutos, descubrieron que nadie devolvía el fuego (estaban vacíos). El ruido, por el contrario, alertó al mayor Norman —que dirigía a las fuerzas británicas— de que los argentinos habían llegado.
Cerca de las 6:00 se apagaron las luces de la bodega del BDT, se abrieron las compuertas de proa y se pusieron en marcha los enormes extractores de gases.
A las 6:22, llegó la orden "¡Primera ola al agua!" y, desde el BDT ARA
Cabo San Antonio (Q-42), comenzaron a desembarcar los vehículos anfibios, con fuerzas del Regimiento de Infantería 25 del Ejército Argentino. El
ARA Cabo San Antonio (Q-42) libró la compañía E de vehículos anfibios LVTP-7 y LARC-5 del 2º de Infantería de Marina, orientándose con las balizas que habían colocado los buzos tácticos del
ARA Santa Fe (S-21). La primera oleada, bajo el mando del capitán de corbeta (IM) Hugo Santillan, llegó a tierra y tomó la dirección del aeropuerto. La compañía "D" desembarcó poco después para ocupar el faro.
A las 6:30, desde el
D-2, se irradió un comunicado en el que intimaba a la población a no ofrecer resistencia para evitar derramamiento de sangre.
El grupo de Giachino, la avanzada de las fuerzas argentinas, se dirigió a la casa del Gobernador, invitándole a la rendición. Al no recibirse respuesta, entraron al anexo de los sirvientes, donde se había atrincherado un grupo de Marines Reales, entablándose un combate. Comenzó un tiroteo generalizado, donde se produjo la primera baja del conflicto, el
CCIM Pedro Giachino, que fue herido mortalmente;
fueron también alcanzados por las esquirlas y resultaron heridos de gravedad, el
Teniente de Fragata Diego García Quiroga y el Cabo Primero Ernesto Urbina. El resto de sus hombres se replegaron, aunque mantuvieron el asedio sobre la sede del gobierno británico, disparando desde una posición elevada ubicada al sur de la misma.
Los constantes cambios de posición de los comandos y el uso de granadas de aturdimiento hicieron creer a los defensores que estaban bajo el ataque de una fuerza numéricamente muy superior a la real, lo cual resultó decisivo para obtener su rendición. A los pocos minutos, aterrizó el primer Lockheed
C-130 Hércules de la
Fuerza Aérea Argentina en el Aeropuerto de Puerto Stanley.
Cuando la compañía E llegó a las proximidades del viejo aeropuerto, sufrió el primer ataque de la infantería de marina británica. Un blindado LVTP-7 fue averiado por disparos de una ametralladora, pero la tripulación resultó ilesa. El
Contraalmirante Busser, responsable del desembarco, comenzó a preocuparse: las tropas blindadas aún no habían entrado en contacto con los comandos, y la resistencia británica era más intensa de lo esperado. Ordenó entonces que una compañía del Batallón de Infantería de Marina 1 con lanzacohetes de 105
mm fuesen helitransportados a la costa.
A las 8:30, el gobernador Hunt y el mayor Norman, sitiados y bajo presión, debatieron qué hacer. Se sugirió dispersarse por el interior para iniciar una
guerra de guerrillas, pero, finalmente, creyéndose rodeados por un batallón de Infantería de Marina, decidieron que este plan de acción no tenía sentido.
Hicieron traer a Héctor Gilobert, un argentino residente de las islas al que consideran un
espía, y le encargaron negociar el alto el fuego. A las 9:30, el gobernador Hunt rindió las islas Malvinas al contraalmirante Busser. Un avión de transporte militar argentino llevó a Hunt a
Montevideo, desde donde se dirigió a
Londres.
Utilizando el helicóptero Westland Lynx Mk.23 0739/3-H-141, desde el
ARA Hércules (D-1), se trasladó al abanderado de la Flota de Mar, el
Teniente de Fragata Martín Cazaux, para afirmar el pabellón en Puerto Stanley (posteriormente, llamado Puerto Argentino).
Cumplida su tarea por la Fuerza de Desembarco, algunas de sus fracciones se encontraban listas para el repliegue al Continente, que comenzó el mismo 2 de abril.
En esas circunstancias, y ante la necesidad de brindar apoyo logístico a las unidades navales que operaban en el puerto de la capital de las islas, el comandante de la Flota de Mar dispuso la creación del
Apostadero Naval Malvinas, designando como jefe del mismo al capitán de fragata Adolfo A. Gaffoglio.
Al día siguiente, aparecieron en los periódico británicos las fotos de los
marines tendidos en el suelo boca abajo. Aproximadamente 120 defensores (incluyendo civiles armados) fueron capturados por los argentinos en la acción.
Sin embargo, en las islas
Georgia del Sur los británicos no aceptaron la rendición. Cuando en la mañana del día 3 las fuerzas argentinas trataron de tomar
Grytviken, los 22 infantes de marina británicos reaccionaron, pero luego decidieron rendirse.
Pasado el mediodía del
3 de abril de
1982, la bandera argentina ondeó sobre las islas Malvinas, las islas Georgias del Sur y las islas Sándwich del Sur (en estas últimas hacía varios años).
Los prisioneros británicos volvieron a su país vía Montevideo.
Ese mismo día, Margaret Thatcher intervino en la
Cámara de los Comunes para debatir el tema de las Malvinas; anunció la organización de una fuerza operativa especial, la creación de un gabinete de guerra y la renuncia, entre otras, de su Ministro de Asuntos Exteriores, lord Carrington.
Durante el
3 de abril se comenzó a replegar los elementos usados en el desembarco al BDT y al
rompehielos; el grueso de las tropas que intervinieron en la recuperación regresó en aeronaves del Comando de la Aviación Naval y de la Fuerza Aérea Argentina.
El
4 de abril, desde el
ARA Isla de los Estados (B-8) se trasladó en helicópteros a Darwin y a Pradera del Ganso a la Compañía "C" del Regimiento de Infantería Nº 25 del Ejército Argentino, que ocupó ambos establecimientos sin hallar oposición.
El
5 de abril una fracción de la Compañía de Ingenieros 9 ocupó Puerto Fox en la
isla Gran Malvina.
Tras la conquista de la islas, entre el
6 y
7 de abril, los buques de la FT.20 y de la FT.40 se replegaron a la
BNPB, a la que arribaron el
12 de abril.
La diplomacia tras la invasión
Entre las primeras medidas tomadas por Argentina, estuvieron algunas de carácter administrativo, aunque con fuerte valor simbólico: cambios de
topónimos por sus versiones argentinas, instauración del
español como lengua oficial y modificación del código de la circulación vehicular para que se condujese por la derecha en vez de por la izquierda.
Frente a las celebraciones argentinas, el Reino Unido se conmocionó ante las imágenes de una derrota ante un
ejército que consideraban inferior.
El gobierno de
Margaret Thatcher, inmerso en distintas reformas muy contestadas socialmente, se hallaba en una situación delicada. Francis Pym, su
ministro de
Asuntos Exteriores, no veía con buenos ojos un conflicto con Argentina por la posesión de unas islas remotas en el Atlántico Sur.
Con todo, el 3 de abril el Reino Unido logró que la ONU aprobara la
resolución 502, exigiendo a la Argentina que retirara sus tropas de los archipiélagos ocupados:
El Consejo de Seguridad, Recordando la declaración formulada por el Presidente del Consejo de Seguridad en día 23 45a. Sesión del
Consejo de Seguridad, celebrada el 1º de abril de 1982 (S/14944), en la que se instaba a los gobiernos de la Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte a que se abstuvieran del uso o la amenaza de la fuerza en la región de las Islas Malvinas (Falkland),
Profundamente preocupado por los informes acerca de una invasión por parte de las fuerzas armadas de la Argentina el 2 de abril de 1982,
Declarando que existe un quebrantamiento de la paz en la región de las Islas Malvinas (Falkland),
1.
Exige la cesación inmediata de las hostilidades.
2.
Exige la retirada inmediata de todas las fuerzas argentinas de las Islas Malvinas (Falkland).
3.
Exhorta a los Gobiernos de la Argentina y el Reino Unido a que procuren hallar una solución diplomática a sus diferencias y a que respeten plenamente los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.
Resolución 502 del Consejo de Seguridad. Nueva York, 3 de abril de 1982.
- Votaron a favor Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Jordania, Togo, Uganda, Zaire, Guyana, Irlanda y Japón.
- En contra: Panamá.
- Se abstuvieron la Unión Soviética, China, Polonia y España.
El presidente de Francia,
François Mitterrand, telefoneó a Thatcher para expresarle su apoyo. El Reino Unido también cortó todas las relaciones comerciales con Argentina, y comenzó a buscar aliados diplomáticos con un éxito mucho mayor al de la
Junta militar argentina.
Durante el conflicto bélico, y a raíz de la inmediata ruptura de las relaciones diplomáticas entre ambos estados beligerantes,
Perú representó los intereses diplomáticos de Argentina en
Gran Bretaña y, a su vez,
Suiza representó los intereses diplomáticos de Gran Bretaña en Argentina. Así, los diplomáticos argentinos destacados en Londres se convirtieron en diplomáticos peruanos de nacionalidad argentina y los británicos en
Buenos Aires, diplomáticos suizos de nacionalidad británica.
Durante el transcurso del conflicto bélico, los movimientos del
Servicio de Inteligencia británico sobre la Embajada peruana en Londres y sus funcionarios
diplomáticos conllevó como respuesta
mensajes de distracción.
Se supo después que el
Perú no sólo apoyó a Argentina diplomáticamente, sino también militarmente, con acciones de inteligencia y el envío de 10 aviones Mirage M5-P, en ese entonces casi nuevos
eludiendo radares bolivianos y chilenos,
con pilotos, pertrechos militares, misiles y medicinas
. Como acto de solidaridad peruana, los citados aviones fueron vendidos a Argentina a cinco millones de dólares cada uno toda vez que su precio era de veinte millones de dólares por avión.
Perú fue uno de los pocos aliados de Argentina que la apoyó abiertamente durante el conflicto.
Hacia el
9 de abril, el Reino Unido había logrado el pleno apoyo de la
Comunidad Económica Europea (ahora
Unión Europea), la
OTAN, la
Mancomunidad Británica de Naciones (Commonwealth) y la
ONU. Surgieron entonces propuestas de paz por parte del
Secretario General de las
Naciones Unidas, el
peruano Javier Pérez de Cuéllar, y del
Presidente Peruano Fernando Belaúnde Terry.
Alexander Haig,
Secretario de Estado de Estados Unidos, recorrió miles de kilómetros intentando evitar la guerra entre dos de sus aliados. La mediación se basaba en dos puntos principales:
- retirada de Argentina de las islas;
- administración interina conjunta de las islas o, en último caso, una administración neutral mientras se negociase la soberanía;
Aunque, al menos, en un par de ocasiones se estuvo a punto de conseguir, la oposición de Thatcher y Galtieri fue un escollo insalvable. Básicamente, la Primera ministra alegaba que, una vez producida la invasión, no se podía pasar por alto a esta; Galtieri, por su parte, rechazó de plano la retirada voluntaria del ejército argentino.
La
Unión Soviética, por su parte, se dedicó a observar el devenir de unos acontecimientos en los que dos aliados de los estadounidenses, ambos con gobiernos de
derecha —una democracia y una dictadura—, se enfrentaban irremisiblemente.
Moscú era consciente de que, más pronto que tarde,
Washington tendría que decantarse por uno de los dos. Hacerlo implicaba romper la
OTAN o romper el
TIAR. Cualquiera de las dos opciones resultaba beneficiosa para los soviéticos.
Tras unas semanas de política de dos caras (postura diplomática y neutral de Haig, por un lado, y continuo e importante apoyo militar y estratégico del
Pentágono, por otro),
hacia finales del mes de abril, el presidente estadounidense
Ronald Reagan se decantó por los británicos y por la OTAN en detrimento de Argentina y el
TIAR. Tanto la URSS como
Cuba criticaron a Estados Unidos por este posicionamiento, y
Fidel Castro llegó a ofrecer su apoyo a la Junta Militar argentina.
Tras la experiencia de la
Operación Soberanía,
Chile optó también por apoyar a Gran Bretaña, motivada por sus conflictivas relaciones con Argentina que habían llegado al borde de la guerra a finales de 1978. Por lo demás, Chile no consideraba que se debiese aplicar el
TIAR (
Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca que implicaba que si un país de América era atacado por un extranjero todo el contienente debía defenderlo) ya que entendía que Argentina no había sido atacada, sino que era ella la atacante.
Desde los últimos días de abril, por tanto, el Reino Unido contó con este apoyo diplomático, con inteligencia
satelital estadounidense, con las últimas versiones de armamento estadounidense (AIM-9L
Sidewinder,
Stingers, etc) y con datos tecnológicos esenciales de lo que se consideraba —y se demostraría— el arma más peligrosa de los argentinos: los misiles antibuque
Exocet de fabricación francesa.
Hay dos versiones sobre la conducta de los misiles Exocet:
- El Reino Unido accedió a las claves para desactivarlos en la fase de operación.
- No obstante la detallada información suministrada por el constructor Aérospatiale sobre las características de los Exocet y específicamente sobre su sistema de puntería final (homing) resultaron inútiles: este misil resultó ser tan peligroso como se temía y en ningún momento de la guerra se pudieron establecer contramedidas eficaces contra él.
No hubo declaración oficial de guerra por ninguna de las dos partes.
Tras el hundimiento del
General Belgrano, cuyas cuantiosas pérdidas humanas provocaron una reacción de repulsa internacional contra Gran Bretaña, y la pérdida del
Sheffield, Thatcher volvió a recibir solicitudes de mediación, en este caso del Presidente peruano
Fernando Belaúnde. Se volvió a fracasar. Por un lado, la Primera ministra mostró, de nuevo, su reticencia a detener la guerra mientras los argentinos continuasen en las islas; pero, aunque aceptó la negociación sin condiciones previas sobre plazos o consecuencias, la Junta militar argentina se opuso.
Las condiciones definitivas del Gobierno británico para llegar a un acuerdo fueron redactadas el 16 de mayo, y se exigía a Argentina un plazo de 48
h para aceptarlas sin negociación posible. Las condiciones, que exigían la retirada incondicional de las tropas argentinas y el restablecimiento del
statu quo previo, centraban el conflicto en que la agresión de Argentina iba en contra del derecho de autodeterminación de los isleños y así fue como consiguieron que parte de la opinión pública mundial se pusiese del lado de Gran Bretaña. Al rechazar Argentina el plan, se hizo inevitable la respuesta militar británica.
La reacción militar británica: la Operación Corporate y la campaña terrestre
La reacción del Reino Unido fue una inmediata respuesta militar lanzada el
21 de mayo de 1982. La ciudad capital de las islas,
Puerto Argentino (Stanley para los Británicos), fue finalmente tomada por las fuerzas Británicas nuevamente el 14 de junio de 1982, devolviendo a las islas al status previo a la invasión argentina.
Operación Corporate fue el nombre dado a la operación Británica para retomar posesión de las islas Malvinas en 1982. El día 2 de mayo, fuera de la zona de exclusión, el submarino británico HMS
Conqueror torpedeó y hundió al crucero ARA
General Belgrano: allí murieron 323 de sus tripulantes. Unos días después, aviones argentinos guiados por Capitán de Fragata VGM
Ernesto Proni Leston devolvieron el golpe: lanzaron un misil Exocet que hundió al destructor HMS
Sheffield. Los británicos desplazaron sus barcos al estrecho de San Carlos, que separaba ambas islas, y finalmente desembarcaron al Noroeste de isla Soledad, el 21 de mayo. Durante muchos días, la aviación argentina bombardeó tenazmente los barcos británicos, pero no pudo impedir el desembarco.
Las fuerzas británicas avanzaron rumbo a Puerto Darwin, donde se produjo la violenta
batalla de Pradera del Ganso entre el 27 y el 28 de mayo. Murieron 55 argentinos. Debido al cinturon defensivo alrededor de la capital, la captura del terreno alto era vital, por lo que el general Julian Thompson se centró en la captura de los montes Kent y Challenger. Se decidió realizar un cerco al estilo tradicional, bombardeando los objetivos y realizando varios ataques aereos antes de realizar asaltos de infantería. Tras cinco días de combates entre el 10 y el 14 de junio se completó la conquista de la capital malvinense.
Pérdidas humanas
Muertos del bando argentino
- Ejército Argentino:
- 194 (16 oficiales, 35 suboficiales, 143 soldados conscriptos)
- Armada de la República Argentina:
- 375 (ARA General Belgrano 321, ARA Alférez Sobral 8, ARA Santa Fe 1, ARA Guerrico 1, ARA Isla de los Estados 5, Infantería de Marina 34, Base Islas Malvinas 1 y 4 pilotos del COAN)
- Fuerza Aérea Argentina:
- Gendarmería Nacional Argentina:
- Prefectura Naval Argentina:
- Agentes civiles:
- 16 (ARA Isla de los Estados 13, ARA General Belgrano 2 y Narwal 1)
- 649 hombres
-
Muertos del bando británico
- Ejército Británico: 123 (7 oficiales, 40 suboficiales y 76 soldados voluntarios).
- Regimiento de Paracaidistas: 39
- Servicio Especial Aéreo (SAS - Special Air Service): 19
- A bordo de las naves RFA Sir Galahad y Sir Tristam: 43.
- Regimiento de Gurkhas: 1.
- Marina Real Británica (Royal Navy): 86
- destructores: HMS Sheffield 19, HMS Conventry 18, HMS Glamorgan 13, fragatas: HMS Ardent 22, HMS Argonaut 2.
- Marines Reales (Royal Marines): 27 (2 oficiales, 14 suboficiales y 11 soldados voluntarios).
- Real Flota Auxiliar (Royal Fleet Auxiliary ): 4. (RFA Sir Galahad y Atlantic Conveyor).
- Real Fuerza Aérea Británica (Royal Air Force): 1 (1 oficial).
- Agentes civiles: 14 (Atlantic Conveyor 8, RFA Sir Galahad y Sir Tristam 4).
- Isleñas de Malvinas: 3 mujeres civiles. (La fragata HMS Avenger cañoneó su casa por error).
255 hombres y 3 mujeres Pérdidas materiales
De acuerdo a los datos de la Fuerza Aérea Argentina, los británicos sufrieron las siguientes pérdidas:
- 31 aeronaves derribadas o destruidas,
- 8 buques hundidos o destruidos.
- 11 buques averiados de consideración y
- 11 buques averiados.
Las fuentes oficiales británicas reconocen la destrucción de:
- 6 aviones Sea Harrier FRS.1,
- 4 Harrier GR.3,
- 3 helicópteros Chinook HC.1,
- 5 Sea King HC.4/HAS.5,
- 9 Wessex HAS.3/HU.5,
- 3 Lynx HAS.2,
- 3 Gazelle AH.1 ,
- 1 Scout AH.1
De éstos, 5 Harrier/Sea Harriers y 18 helicópteros fueron destruidos por acción enemiga. Otro Harrier GR.3 fue dañado por metralla de la artillería antiaérea, lo cual le provocó un incendio durante su descenso en el portaaviones Hermes y no volvió a tomar parte en el conflicto.
En lo que hace al componente naval de la Task Force, fueron hundidas o destruidas 7 naves de distinto porte (2 Destructores Tipo 42, 2 Fragatas Tipo 21, 1 buque portacontenedores, 1 buque logístico y una lancha de desembarco), todas ellas víctimas de ataques aéreos. Dos destructores y dos fragatas fueron dañados al punto de ser retiradas del teatro de operaciones por el resto de la guerra.
Lista de embarcaciones perdidas por la Argentina durante la guerra
| Nombre | Muertos | Lugar del pecio | Profundidad (metros) | Fecha de hundimiento (1982)[27] |
| Crucero ARA General Belgrano | 323 | 55°24′S 61°32′O / -55.4, -61.533 | 4.200 | 2 de mayo |
| Submarino ARA Santa Fe | 1 | Hundido en bahía Cumberland, Georgias del Sur | 200 | Atacado el 25 de abril, hundido el 20 de febrero de 1985 |
| Mercante ARA Isla de los Estados | 18 | Cerca de Puerto Howard | 20 | 11 de mayo |
| Mercante ARA Bahía Buen Suceso | 1 | Al este del estrecho de San Carlos | 20 | Atacado el 16 de mayo en bahía Fox. Hundido como blanco de pruebas |
| Mercante ELMA Río Carcarañá | 0 | 51°33′S 59°32′O / -51.55, -59.533 cerca de Puerto Groussac | 30 | Atacado el 16 de mayo en bahía Rey. Hundido el 23 de mayo |
| Pesquero Narwal | 1 | 52°45′S 58°10′O / -52.75, -58.167 | 440 | Atacado el 9 de mayo, hundido al día siguiente al sur de las islas |
| Patrullero PNA Río Iguazú | 2 | Varado cerca de Prado del Ganso | 4.200 | 2 de mayo en seno Choiseul |