(El Lic. Ureña es Pastor, y miembro de la Asociación Científica CRS - Creation Research Society) Este artículo tiene un matiz pedagógico y apologético. No es nuestra intención llegar a los islámicos con él. Es por eso la carencia de llamados al arrepentimiento y otros matices evangelistas. No intentamos denigrar ninguna fe con este artículo, y mucho menos incursionar en el área de ataques. En él mostramos hechos históricos, mediante el uso de fuentes respetadas, para traer luz a nuestros visitantes. Antes del Islamismo, la religión preponderante en Arabia era extremadamente supersticiosa. En nuestra cultura hispana aún sobrevive la historia arábica de Alí Babá y los 40 ladrones. La gente en Arabia creía en Genios (Jinns), en piedras mágicas, maldiciones, y muchísimas prácticas ocultistas. Hoy la Disney se ha hecho cargo de mantener estas historietas supersticionsas vivas, preparando genios en lámparas mágicas, volando en alfombras voladoras, etc. Según Kenneth Boa, "los árabes eran personas idólatras politeístas (con más de un dios) y tenían un panteón de dioses. Uno de estos muchos dioses era Alá. Entre estos dioses también acompañaban a Alá, demonios (djinn) y ángeles. Meca era el centro religioso y contenía unos 360 santuarios para dioses diferentes." En medio de ese mundo idólatra y politeísta es donde se levanta un profeta, Mahoma, quien proclama que el único dios verdadero es Alá. Según la religión islámica, el arcángel Gabriel da una serie de mensajes a Mahoma, los que éste escribe. El libro donde se encuentran estos escritos es llamado el Corán. Los seguidores de Mahoma y su dios Alá son llamados islámicos y menos apropiadamente, musulmanes. Aunque los islámicos alegan que el Corán es una escritura inspirada desde los cielos, sin ninguna fuente terrenal, la evidencia muestra que en el Corán existe influencia cultural, en lugares como Suras 55, 72, 113 y 114. Dentro de las muchas creencias históricas, existe una que se llama el Animismo. El Diccionario de la Real Academia Española define animismo como "la creencia de que los espíritus habitan cosas, árboles y otros elementos inanimados". Los animistas veneraban objetos inanimados como piedras (entre ellos meteoritos), y las usaban como punto central de adoración para un dios tribal en particular. La Biblia hace referencia a estas prácticas abominables ante el Dios de los Judíos y Cristianos. Los ritos paganos de inclinarse hacia Meca, hacer un peregrinaje hacia Kabah, correr alrededor de la Kabah siete veces, besarla, y entonces correr hacia el río para tirar piedras al diablo, todos formaban parte de las prácticas contemporáneas a Mahoma y a millones de árabes en todo el mundo antes del establecimiento del Islamismo. Lo más interesante de todo esto es que inclusive hoy día, la prensa reporta decenas de personas muertas o heridas en las increíbles estampidas humanas que se forman en estas carreras alrededor de un roca gigantesca (un meteorito) llamada Kabah, y que es usada por los islámicos como el centro religioso más sagrado. (Ver ilustración) Uno de los elementos más interesantes de la religión islámica contemporánea puede encontrarse en la religión de los Sabeanos, una religión astral que adoraba al dios luna y planificaba sus ritos religiosos alrededor del calendario lunar. Uno de los ritos de los Sabeanos que más llama la atención es su práctica de ayunar durante el período de luna creciente a luna creciente. Esta práctica fue una de tantas, adoptadas por Mahoma. Esto es lo que se conoce como el Mes Sagrado de Ramadán. De acuerdo con Abdul Salleb, un experto en la materia, "Si estas cosas no hubiesen estado presentes antes de que Mahoma recibiera sus inspiraciones de Alá, ¿por qué Mahoma no explicó la razón por las que Alá decidió tomar estas tradiciones de otras religiones para formar una religión nueva?" De acuerdo con la Enciclopedia Británica, "la palabra Islam significa "sumisión"). Esta palabra, sin embargo, no es original de esta religión profesada por tantas personas hoy día, especialmente en el mundo árabe. La palabra Islam en árabe era un término usado para realzar la fortaleza y la bravura de los guerreros del desierto. Es esta misma actitud belicosa la que caracteriza a una facción del Islamismo hoy día y que es responsable por los incontables ataques terroristas en India, Estados Unidos, Uganda, Tanzanía, Israel, etc. De acuerdo al Diccionario Webster, la palabra Alá es una "Palabra compuesta por la palabra árabe al-ilah, que en Inglés significa "el dios". El nombre del dios Alá puede encontrarse en escrituras preislámicas y en otros artefactos arqueológicos. En Kabah, en Meca, la gente adoraba cientos de dioses, pero Kabah fue construida para honrar a la deidad principal, el dios luna. Alá era el nombre o título personal del dios luna. De acuerdo a la religión preislámica, Alá estaba casado con la diosa sol. Ellos no solamente estaban casados, sino que tuvieron tres hijas. Usted podrá notar en la ilustración que las mezquitas, o templos de adoración de los islámicos, generalmente tiene un techo en la forma de una luna amarillenta (luna creciente), pintado de amarillo, lo cual muestra la influencia particular de la raíz de esta religión. La familia de Mahoma era adepta a la adoración del dios luna (Alá), y este fue el ídolo (de entre los cientos que había de dónde escoger) que Mahoma decidió declarar como el "Dios verdadero". (Ver la historia del nacimiento delIslamismo aquí. ) El lector no tiene que usar demasiado su inteligencia para darse cuenta de lo que parece evidente que sucedió aquí. Los islámicos contienden que Alá y el Dios de la Biblia son el mismo. Sin embargo, existe evidencia abundante que indica que Alá era el dios luna, casado con el dios sol, y quien tenía tres hijas diosas. Alá, por lo menos antes de las visiones de Mahoma, era un dios entre muchos del mundo árabe. Aparentemente Mahoma no inventó una nueva deidad, sino que adoptó una de los cientos de deidades arábicas, la que adoraba su familia, y removió a todas las otras deidades del escenario declarando que "Alá es el único Dios"…y ¿quién era su profeta? Pues Mahoma. La Enciclopedia Británica nos dice: "En el Islamismo, Mahoma es considerado como el último de los profetas (incluyendo a Adán, Noé, Jesús, y otros), y su mensaje simultáneamente consuma y abroga las "revelaciones" atribuidas a todos los profetas anteriores." En otras palabras, todo lo que Adán y Noé "profetizaron" (¿Sabía usted que Adán y Noé fueron profetas?), y por supuesto Jesús, se cumplía en él (Mahoma) y por tanto el mensaje de estos profetas tomados prestados de la Fe Judía, quedaba abrogado o eliminado. Ahora Alá le daría a Mahoma un mensaje nuevo… el contenido en el Corán. Es importante que el lector recuerde que no estamos de ninguna manera intentando atacar a los islámicos. Estamos haciendo un resumen somero de los HECHOS históricos que dieron fruto al nacimiento de la fe Islámica. Note que por definición, un ídolo preislámico, convertido en el Siglo 7 en un nuevo dios no puede ser el mismo Dios revelado miles de años antes a los profetas bíblicos! Para sostener nuestra lógica, hagamos una somera comparación: De acuerdo con la Biblia, Dios es:
De acuerdo con el Corán, Alá es:
El hecho de que Alá sea un solo dios no significa que es la deidad que debe ser adorada. El mismo hecho de que el Dios de la Biblia ya era conocido y adorado siglos antes que Alá fuera convertido de uno de muchos dioses en un dios único, es muestra harta de que evidentemente no son el mismo. Debido a que el Corán acepta la Biblia como la Palabra de Dios, debería ser apropiado que los seguidores de la fe islámica se adhieran a sus enseñanzas, si es que después de todo la Biblia fue inspirada también por Alá (si es que es el Dios de la Biblia), si es que después de todo Adán (quien a propósito no escribió ningún texto), o Noé (quien tampoco escribió ningún texto), o Jesús, fueron profetas predecesores de Mahoma y por tanto enviados por Alá (si es que es el Dios de la Biblia). El Nuevo Testamento claramente indica que los profetas deben seguir al mismo Dios que fue revelado a los profetas más tempranos (propiamente dígase Isaías, Jeremías, Moisés, etc.) y que no se dejen llevar por otros dioses falsos. Es de suma importancia que a estas alturas el lector haga un análisis concienzudo acerca de la viabilidad de considerar que Alá y el Dios de la Biblia son la misma deidad. La realidad histórica evidente en los libros de la Biblia y en el Corán muestran que, en mi humilde opinión, Mahoma no enseñó a sus adeptos el Dios de la Biblia. ¿Seríamos extremistas y inconscientes fanáticos cristianos si después de este análisis tuviéramos la osadía de concluir que Mahoma tomó historietas, tradiciones, creencias y prácticas paganas de religiones existentes, además de ciertos factores fidedignos, tales como la autoridad de la Biblia, además del reconocimiento de los patriarcas bíblicos, y usando todo esto, creó una nueva religión? ¿Acaso mostramos que nuestro fanatismo religioso cega nuestra capacidad analítica cuando contemplamos la posibilidad de que Mahoma intentó crear una nueva religión, formada por un poco de cada una de las religiones y creencias predominantes, que resultara atractiva para los miles de viajeros y peregrinos que ya visitaban a Arabia con el fin de adorar a su deidad específica? ¿Acaso debemos ignorar la profunda influencia que debió haber dejado en el joven Mahoma haber estado en contacto con religiones diferentes de todo el mundo en sus viajes con su tío? Bueno, lo que sí debemos admitir es que Mahoma, a través del uso de la espada y su historia de la revelación divina, barrió de una vez y para siempre la idolatría desenfrenada en Arabia. Esta gente pasó de una cultura sumamente politeísta, a una cultura extremadamente monoteísta. Pero, ¿El hecho de que yo crea que existe un solo dios me hace un creyente en el Dios Verdadero (formado por Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo? Alá no es el Dios que Noé, Abran, Isaac y Jacob adoraron y sirvieron todas sus vidas. Cuando Noé hablaba con el Dios de los Hebreos, es TOTALMENTE imposible que ni siquiera hubiera gente en la Península Arábica, y mucho menos que hubieran inventado el hombre Alá (el dios luna). Alá no es el Dios de los cristianos. Alá no se asemeja a mi Dios. El Dios de la Biblia es el mismo desde el Génesis hasta Apocalipsis…constante, incambiable, santo, bondadoso, justiciero, perdonador, gracioso, amoroso, eterno, inmutable… Lo cual es muy distante del dios presentado por el Corán. Ahora me pregunto: ¿Es el hecho de que Alá haya sido declarado la deidad verdadera por Mahoma, óbice para que se trate de nada más que lo que siempre fue… un ídolo? Esta no es una afirmación. Es simplemente una pregunta. ¿Qué cree usted, estimado lector? El Islamismo y Jesucristo De acuerdo con los teólogos islámicos "Tan extremo es el monoteísmo de los Islámicos que el pecado imperdonable mayor que se puede cometer es asociar a Alá con cualquier otra cosa creada (de acuerdo con el Islamismo, Jesús fue creado)". En otras palabras, ¡decir que Jesús es Dios es un pecado imperdonable! Pues yo, Dawlin Ureña, ¡creo y confieso al mundo que Jesús es Dios! De acuerdo con la declaración anterior hecha por los teólogos islámicos, que yo haya confesado a Jesús como Dios, por tanto "asociando a Alá con (Jesús) cualquier otra cosa creada", me hace INELEGIBLE para ir al cielo. Yo he cometido el "pecado imperdonable". Esto me convierte en efectivamente un infiel. En el Corán Mahoma reconoce que Alá enviara a Jesús como el profeta inmediatamente anterior a él (Mahoma). Pues durante el ministerio de Jesús en la tierra, Jesús, ¡el enviado de Alá cometió el "pecado imperdonable" más grosero que se pueda cometer! ¡Jesús extravagantemente se declaró Dios! Si un islámico lee estas palabras, me imagino que desearía rasgar sus vestidos por la anatema cometida por Jesús, al declararse igual al Padre. De hecho esta fue la reacción de los Fariseos y demás recua de religiosos de la época cuando escuchaban a Jesús proclamar cualidades que solamente Dios puede ostentar. Cierro este artículo con la reflexión siguiente. Si Alá envió a Jesús antes que a Mahoma, y Jesús es considerado como uno de los Profetas de Alá, y los islámicos, por ende, creen en Jesús como un profeta, y Jesús se declaró Dios, entonces los islámicos creen en un falso profeta! Si Jesús al declararse Dios, en realidad no lo es, y aún así los islámicos le confiesan como un profeta de Alá, entonces ¡Jesús fue un falso profeta! Yo sé que no soy muy inteligente. Pero hasta donde mi inteligencia de alcanza, yo creo que por lo menos hay algo raro en la fe islámica. Pastor Dawlin A. Ureña |
Hernan Rodrerick GoodMan
Rodrerik in The World
sábado, 3 de octubre de 2009
Diferencias entre Alá y el Dios de la Biblia
¿quien es Ala?
¿Quién es Alá?
Soeren Kern | September 9, 2007
Filed Under: Opinion & Commentary
A los europeos les gusta mofarse de la sobresaliente manifestación de la religión en la sociedad americana. Pero no reirán por mucho tiempo.
Es un hecho bien documentado que la de-Cristianización de Europa en nombre de la “tolerancia” está conduciendo rápidamente el espiritualmente perezoso continente europeo a los brazos del Islam. Y ahora, en medio de la confusión teológica posmoderna que define a la Europa contemporánea, también los clérigos católicos están cautivados por la Islamomanía.
El más reciente espectáculo teológico del pos-Cristianismo viene a nosotros de los Países Bajos (de la fama de Ayaan Hirsi Ali), donde el obispo católico de Breda, Martinus ‘Tiny’ Muskens, dice que él quisiera que los cristianos comenzaran a llamar a Dios “Alá” porque él cree que tal gesto promovería el “acercamiento entre el cristianismo y el Islamismo”. Apareciendo en la televisión holandesa, el clérigo de 71 años dijo: “Alá es una palabra muy hermosa para Dios. ¿Por qué no decimos que de ahora en adelante llamaremos a Dios Alá? … Qué le importa a Dios cómo le llamemos?
Las mentes inquisitivas quieren saber: ¿Si el obispo realmente piensa que los nombres “Dios” y “Alá” son permutables, por qué él no pide que los musulmanes comiencen a llamar a Alá “Jehová”, el nombre bíblico para Dios? Pero él no lo va a hacer, porque sabe que ellos no lo van a hacer.
De hecho, aunque el cristianismo, el judaísmo y el Islam son conocidas como religiones monoteístas, esto no implica que los cristianos, los judíos y los musulmanes rezan al mismo dios. Para los pre-posmodernos que creen que las palabras todavía significan algo, un repaso rápido a la arqueología, historia y teología – acompañado por una dosis de sentido común – puede contestar a la cuestión de si el Alá del Islam es realmente el Dios de la Biblia.
Qué dice la arqueología acerca de Alá?
Los musulmanes afirman que en épocas pre-Islámicas, “Alá” era el dios bíblico de los patriarcas, de los profetas y de los apóstoles. De hecho, la credibilidad del Islam como religión está basada en su afirmación de la continuidad histórica que tiene con el judaísmo y el cristianismo. No sorprende, entonces, que muchos musulmanes se pongan nerviosos cuando las afirmaciones del Islam se someten a la ciencia dura de la arqueología.
Porque la arqueología proporciona evidencia irrefutable de que Alá, lejos de ser el Dios bíblico de Abraham, Isaac y Jacob, era realmente el dios-luna pagano de tiempos pre-Islámicos. Sin embargo, es un hecho arqueológico comprobado que la adoración del dios-luna era la religión principal del antiguo Medio Oriente.
¿Pero cómo fue en la península Árabe, dónde Mohammed (570-632) lanzó el Islam? Durante los dos últimos siglos, arqueólogos prominenteshan descubierto millares de inscripciones que prueban más allá de cualquier duda que la religión dominante de Arabia durante los tiempos de Mohammed era el culto al dios-luna.
De hecho, durante muchas generaciones antes de que Mohammed naciera, los árabes adoraban a unos 360 dioses paganos contenidos en un templo de piedra en la Meca llamado el Kabah. Según arqueólogos, la principal deidad de la Meca era el dios-luna llamado el al-ilah (que significa el dios o el ídolo), que fue acortado a Alá en épocas pre-Islámicas. Además, los árabes paganos habitualmente incluyen Alá en sus propios nombres: Por ejemplo, el padre de Mohammed (Abdallah), tenía Alá como parte de su nombre.
Qué dice la historia acerca de Alá?
Los historiadores dicen que los árabes pre-Islámicos adoraban al dios-luna postrándose hacia la Meca varias veces al día. También hacían un peregrinaje a la Meca, rodeaban el Kabah siete veces y lanzaban piedras contra el diablo. Además, ayunaban por un mes, que comenzaba con la aparición de la luna creciente y terminaba cuando esta reaparecía.
Estos mismos ritos forman la base del Islam hoy: Los musulmanes se postran hacia la Meca; hacen un peregrinaje a la Meca y rodean el Kabah siete veces; y todavía lanzan piedras contra el diablo. También observan el ayuno de Ramadán, que comienza y termina con la luna creciente.
Por otra parte, el símbolo antiguo del dios-luna pagano, la luna creciente, es el símbolo oficial del Islam; aparece en las banderas de países musulmanes, así como encima de las mezquitas en todo el mundo.
Los historiadores dicen que Mohammed, que como comerciante encontraba al judaísmo y al cristianismo durante sus visitas a diversas partes del Medio Oriente, intentó imitar esas creencias monoteístas, tomando a Alá, la deidad principal dentro del panteón árabe, para convertirla en el único dios. De hecho, la confesión básica del Islam no es que “Alá es grande” sino que “Alá es el mayor”. Es decir, mayor que todos los otros ídolos.
Pero el Islam también copia otras tradiciones paganas. Por ejemplo, el cuento del viaje de la noche de Mohammed al cielo es paralelo a la historia Zoroastriana de Arta Viraf. El Zoroastrianismo también inspiró la creencia islámica que vírgenes con ojos oscuros esperan a cada hombre que entra al cielo. ¿Y el ritual islámico de rezar cinco veces al día? Eso, dicen los historiadores, se originó con los Sabeanos, sirios paganos que practicaron una mezcla ecuménica de la religión babilónica y helénica.
No sorprende, entonces, que algunos eruditos se refieren al Islam como monoteísmo pagano.
Qué dice la teología acerca de Alá?
Los musulmanes afirman que el Islam es una reformación del judaísmo y del cristianismo. Dicen que el Corán confirma la verdad de la Toráh y de los evangelios. Pero debido a que estos textos no coinciden con la creencia de Mohammed, acusan a judíos y a cristianos de cambiar y de torcer las versiones originales. Los musulmanes por lo tanto afirman que el Corán “clarifica” la Biblia.
Así esto fuera cierto, el Corán y la Biblia presentan diferentes conceptos sobre Dios (especialmente sobre su carácter) que están diametralmente tan opuestos, que cualquier observador razonable podría concluir que cada libro se refiere a una distinta deidad.
El Corán, por ejemplo, indica inequívocamente que Alá es una deidad impersonal que no se puede conocer. Por el contrario, el Dios de la Biblia se puede conocer y él desea una relación personal con los seres humanos. De hecho, la Biblia dice que Abraham (el mismo Abraham que los musulmanes dicen venerar) era el “amigo de Dios.”
El Corán también retrata a Alá como deidad vengativa que odia a los pecadores y desea afligirlos. Pero la Biblia dice que Dios es amor.
Por otra parte, la Biblia enseña que Dios amó tanto a la humanidad que él vino a la tierra para pagar la deuda del pecado del hombre, y que ese acto de la gracia está disponible gratuitamente para cualquier persona que crea en Jesucristo como su salvador personal. Pero el Islam niega que Cristo fuera Dios o que él muriera para salvar a la humanidad. De hecho, Alá no proporciona ninguna manera para que el ser humano pueda reconciliarse con Dios.
Las diferencias teológicas aumentan sin cesar, tanto, que el Dios de la Biblia no puede de ninguna manera ser el Alá adorado en el Islam. A menos que, por supuesto, un obispo holandés diga lo contrario.
Alá y Eurabia
Mohammed pensó que los judíos y los cristianos de su tiempo lo recibirían como profeta. Pero la Biblia dice que cualquier nueva revelación debe coincidir con lo que ya esta establecido en la Escritura. Entonces, ellos rechazaron su Alá como un dios falso. Y Mohammed reaccionó poniendo su Islam en una guerra maniaca contra el judaísmo y el cristianismo que continúa hasta hoy.
El obispo holandés y otros aficionados al Islam piensan que pueden comprar una paz falsa con el Islam jugando juegos de palabra relativistas como parte de un diálogo “inter-fe”. Pero los musulmanes entienden mucho mejor que los europeos pos-modernos que el apaciguamiento ecuménico es un síntoma de una civilización Judeo-Cristiana que esta débil y a punto de morir.
La ironía es que el peligro verdadero del Islam proviene no tanto de los musulmanes ordinarios, como de europeos espiritualmente enfermos que han derribado su herencia Judeo-Cristiana en busca del hedonismo secular. Porque como viven solamente por el momento, están dispuestos a someterse a cualquier cosa, incluyendo el Islam, mientras no interfiera con la búsqueda del placer de hoy.
Han pasado más de 50 años desde que el apologista cristiano C.S. Lewis advirtió por primera vez acerca de la sacudida desastrosa de la civilización occidental en el pos-Cristianismo. Pero también él podría estar sorprendido al ver cómo el Islam está llenando rápidamente el vacío religioso y cultural que es la Europa pos-Cristiana.
No es que los europeos no sepan. Es que les da igual.
Soeren Kern es Analista Principal de Relaciones Transatlánticas en el Grupo de Estudios Estratégicos.
Originalmente publicado en Diaro de America
Alá
Alá
Alá es la castellanización de la palabra árabe Allāh (الله o اللّه 0 اللّٰه o ﺍﷲ), que significa en árabe elDios1 único de las religiones abrahámicas: islam, cristianismo y judaísmo. Si bien el término es más conocido en Occidente por su utilización de los musulmanes como referencia a Dios, este es utilizado por los hablantes de árabe de todas las religiones abrahámicas, incluidos los cristianos y los judíos, en referencia a "Dios".1 2 3 El término fue utilizado también por lospaganos de Meca como referencia al Dios creador, posiblemente, la deidad suprema en laArabia pre-islámica.4
Los conceptos asociados con la palabra (como una deidad) difieren entre las tradiciones. En laArabia pre-islámica, Alá no era la única divinidad, sino le asociaban colaboradores y compañeros, hijos e hijas. En el Islam, Alá es el supremo y comprende todo-nombre divino. Todos los demás nombres divinos se cree que refieren a Alá.5 Alá es único, el único Dios, trascendente Creador del universo y Omnipotente.1 2 Los árabes cristianos de hoy, no tienen otra palabra para 'Dios' más que 'Alá'.,6 usan términos tales como Allāh al-ab (الله الآب) para referirse a Dios padre. Hay similitudes y diferencias entre el concepto de Dios tal como es representado en el Corán y la Biblia hebrea.7
Unicode tiene un código reservado para Allāh, ﷲ = U + FDF2.8 Muchas fuentes árabes también tienen diferentes formas de escribirlo.9
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Etimología
Respecto a la etimología de la palabra, hay opiniones muy diversas: ya entre los gramáticos árabes clásicos, esto es, medievales, se cuentan unas veinte opiniones diferentes. Las hipótesis más extendidas son las siguientes:
- Algunos eruditos plantean que es el nombre propio de Dios, sin derivación alguna, puesto que Él mismo se ha nombrado así en el Corán, no se puede nombrar con este nombre sino únicamente a Dios mismo, esta es la opinión de uno de los más sabios gramáticos de la lengua árabe como Sîbawai, también es la opinión de Sahfi, Algazel, al-Jatâbi e Ibn Kazir.10
- Una muy habitual considera que Allāh procede de ʾilāh, palabra que designa a cualquier divinidad, precedida del artículo determinado al-. Sería por tanto una contracción por el uso de al-ʾilāh, esto es, "El Dios" "El adorado" y esta es la opinión de Ibn Qaim.
- Algunos lingüistas, sin embargo, consideran que no es verosímil la pérdida de la hamza inicial de ʾilāh(consonante árabe aquí representada con un apóstrofe), ya que es la primera letra del nombre original de Dios y los términos sagrados, por tabú, tienden a mantenerse poco o nada alterados en su pronunciación. En otras palabras, no creen que una persona religiosa pueda apocopar el nombre de Dios. Estos lingüistas piensan que Allāh procede directamente de la raíz semítica ʾel que designa a la divinidad. Esta raíz, en arameo, dio lugar al término ʾāllāhā, que habría podido pasar al árabe con desaparición de la ā final (en arameo es una vocal desinencial, y éstas tienden a desaparecer en árabe) y acortamiento de la ā inicial por confusión con el artículo al-.
- Otros, dicen que la etimología de esta palabra, remite a la misma raíz que ʾEl y ʾElohīm (אֱלֹהִים), términos que designan a Dios en la Bibliay que forman parte de numerosos nombres propios de origen hebreo, como Daniel, Rafael, Miguel, etc.
- Hay quien dice que Allāh también designaba con anterioridad al Islam al dios principal del panteón de La Meca (Allah-Taala, el dios de la luna).
Los sabios musulmanes refutan esa opinión alegando que Dios mismo en el Corán prohíbe que se adore al Sol y a la Luna diciendo: (Entre Sus signos están la noche y el día, el sol y la luna; si realmente es a Él a Quien adoráis entonces no adoréis al sol ni a la luna prosternándoos ante ellos, sino adorad y prosternaos ante Alá [solamente] pues es Quien os ha creado) (Los Preceptos Detallados 41:37)
Uso
Allāh se traduce exactamente como "Dios", con mayúscula, puesto que se refiere al dios único. La palabra "dios" con minúscula, es decir, referida a cualquier otra divinidad, es ilāh, pl. ilāhāt (إله pl. ﺇﻟﻬﺎﺕ). El uso de Allāh o Alá sin traducir es, pues, en principio incorrecto: decir, por ejemplo, "los musulmanes adoran a Alá" equivaldría a afirmar que "los anglicanos adoran a God". Sin embargo, algunos musulmanes no árabes usan siempre Allāh en lugar de Dios aduciendo que, puesto que Dios es quien habla en primera persona en el Corán, Allāh, en árabe, es exactamente la palabra que emplea el ser supremo para referirse a sí mismo y, por tanto, la mejor para nombrarle. Este uso de la palabra sin traducir no incluye, desde luego, a su derivado castellano, que es incorrecto en cualquier caso. En ocasiones, algunos musulmanes que viven en un medio no musulmán, y especialmente los conversos, utilizan Allāh como forma de singularizarse como seguidores de una religión distinta a la mayoritaria.
En lengua árabe, Allāh es el modo general de nombrar a Dios, tanto para musulmanes como para cristianos y judíos de lengua árabe. También en maltés —lengua hablada por un pueblo eminentemente católico— Allah significa "Dios".
Dios en el Islam
El musulmán cree en Alá, es decir; afirma la existencia de un Señor y Creador de los cielos y la Tierra, Dueño de todo lo existente, divinidad única, caracterizado de toda perfección, alejado de todo defecto, esto primeramente por guía del Creador a Su siervo,11 posteriormente por evidencias del instinto natural del ser humano, la razón, los sentidos, signos en la creación y como prueba principal; los textos sagrados.12 13
Dado que se trata del mismo Dios de cristianos y judíos, las cualidades que los musulmanes le atribuyen son básicamente las mismas que le atribuyen aquellos. Es reseñable, sin embargo, que el Islam, a semejanza del judaísmo pero alejándose del cristianismo, insiste en su unidad (tawhid), es decir, que es uno y no tiene diversas personas en su carácter incomparable e irrepresentable, es decir no es a imagen y semejanza del hombre.
Un teologo reconocido en su famoso escrito Aquidah At Tahawiah describe a Alá de la siguiente manera:
No hay nada como Él. Y no hay Nada que le sea imposible. No hay otra divinidad [que merezca la adoración] que Él. Él es el Eterno sin principio, Permanente sin final. Nunca perecerá, ni fenecerá. No acontece sino lo que Él desea. No hay imaginación que Lo pueda concebir, ni intelecto que Lo pueda abarcar. Él es diferente a cualquier ser creado. Viviente y no muere, Inmanente y nunca duerme. Creador sin necesidad alguna, Proveedor sin ningún esfuerzo. Da la muerte sin temor, Resucitador de la vida sin dificultad alguna. Él ha existido siempre con Sus atributos antes de la creación, al originar la creación no aumentó en nada Su esencia que ya existía [pues Él siempre ha sido Perfecto]. De la misma manera que Sus atributos siempre han existido: no dejará de tenerlos por toda la eternidad. No ha sido que después de haber creado se Le llame «el Creador» , ni después de haber originado la creación se Le nombre «el Originador». De Él ha sido el Señorío incluso antes de existir un subordinado, como ha sido el Creador incluso antes de existir algo creado. De la misma manera que es el Vivificador de lo muertos, después de haberles concedido la vida, era merecedor del nombre antes de habérselas otorgado, así como merecía el nombre del Creador antes de haberlos creado. Porque es una realidad que Él es sobre todas las cosas Poderoso, todas las cosas dependen de Él, cualquier asunto Le es fácil, no necesita de nada,No hay nada ni nadie como Él, y Él es Omnioyente, Omnividente. Ha creado la creación con Su sabiduría. Y les determinó su predestinación. Asignó para ellos sus plazos. Nada sobre ellos fue oculto para Él antes de haberlos creado, y sabía todo lo que iban a hacer antes de crearlos. Les encomendó obedecerle, y les prohibió desobedecerlo. Todas las cosas ocurren conforme a Su predestinación y a Su voluntad. Su voluntad es destino, los siervos no tienen voluntad excepto la que Él ha querido para ellos, lo que ha querido para ellos: sucede, y lo que no ha querido: no sucede. Guía a quien le complace, los protege y los salvaguarda por Su generosidad. Extravía a quien quiere, los desampara y los aflige dentro de Su justicia. Todos, conforme a Su voluntad, alternan entre Su generosidad y Su justicia. El es Exaltado y está más allá de tener opositores o equivalentes. No hay quien pueda evitar Su decreto, ni quien pueda retrasar Su decisión, y no hay quien predomine sobre Su orden.
Creemos en todo esto y tenemos la certeza que todo proviene de Él..El Islam se refiere a Dios también con otros noventa y nueve nombres, que son otros tantos epítetos referidos a cualidades de Dios: El Clemente (Al-Rahmān), El Apreciadísimo (Al-'Azīz), El Creador (Al-Jāliq), etc. El conjunto de los 99 Nombres de Dios recibe en árabe el nombre de al-asmā' al-husnà o "los más bellos nombres", algunos de los cuales también han sido utilizados por cristianos y judíos o han designado a dioses de la Arabia preislámica. Algunas tradiciones afirman que existe un centésimo nombre que permanece incognoscible, que es objeto de especulaciones místicas, y que se define en ocasiones como el Nombre Inmenso (ism al-'Azam), o como el Nombre de la Esencia, figura que también existe en el judaísmo, y que ha tenido una gran importancia en el sufismo. Otras veces, se utiliza simplemente la palabra rabb (señor).
La palabra Allāh está en el origen de algunas palabras castellanas como "ojalá" (w[a] shā-llāh: y quiera Alá o y quiera Dios), "olé" (w[a]-llāh: por Alá o por Dios) o "hala" (yā-llāh: oh Dios).
jueves, 1 de octubre de 2009
La paz está más lejos que nunca.
La paz está más lejos que nunca.

Irán vs. Israel
El tiempo juega a favor de Irán, que se encuentra muy cerca de lograr sus objetivos militares. EEUU no considera el uso de la fuerza y la posibilidad de que Irán ceda o de que el Consejo de Seguridad apruebe sanciones realmente efectivas son remotas.
Irán representa la amenaza más grave para la existencia de Israel. Esta afirmación, que cualquier analista de seguridad y defensa israelí compartiría, no es el resultado de una valoración personal sino de un conjunto de hechos evidentes para todos.
* El reelecto presidente iraní ha afirmado y repetido que Israel debe "desaparecer del mapa" al tiempo que ha negado el hecho histórico de la Shoa, el exterminio sistemático de seis millones de judíos por parte del gobierno de una de las naciones más avanzadas y desarrolladas del planeta.
* Irán está desarrollando un importante programa de misiles de corto, medio y largo alcance. Los actuales misiles de medio alcance están capacitados para golpear sobre territorio israelí. Aunque Israel dispone de unas buenas defensas anti misiles, un ataque masivo podría lograr que uno o más misiles penetraran cayendo sobre zonas habitadas.
* Irán tiene en marcha un programa nuclear que ha tratado de ocultar a los organismos internacionales. Aunque el Gobierno ha insistido en que su objetivo es civil, el secreto con el que ha venido trabajando y su negativa a negociar su futuro con las grandes potencias hace sospechar que sus intenciones reales son militares.
* Irán defiende una interpretación radical del islam al tiempo que rivaliza con Arabia Saudí y Egipto por el liderazgo del mundo musulmán. En este contexto hay que entender su estrecha colaboración con Hizboláh en Líbano y Hamás en Palestina. Ni una ni otra reconocen el derecho a existir de Israel y ambas han provocado las dos últimas campañas militares de Israel. A través de la Guardia Revolucionaria, el régimen de los ayatolás forma y dota a estas organizaciones para que lideren el movimiento islamista contra los gobiernos moderados, utilizando la causa de Israel como elemento de cohesión de la sociedad musulmana en su propio beneficio.
* Los programas de misiles y nuclear de Irán tienen como finalidad, en primera instancia, dotarse de un mecanismo de disuasión que les permita seguir interviniendo en asuntos internos de otros países, apoyando a milicias terroristas como las citadas, y, en segunda instancia, ser un medio para atacar a aquellos Estados que consideran enemigos, como es el caso de Israel, objeto favorito de su propaganda política.
Los sucesivos gobiernos de Israel han reiterado la gravedad de la amenaza que Irán supone para su seguridad y para la de otros muchos Estados vecinos entre los que nos encontramos los propios europeos. Si Irán viola el régimen de no proliferación estaremos ante una grave crisis de este mecanismo esencial para el control de armamento; muy probablemente se producirán otras violaciones, que harán de este mundo un lugar mucho más inseguro de lo que ha sido hasta la fecha. Las grandes potencias y el Consejo de Seguridad se han hecho eco de estas declaraciones y han reconocido la gravedad de la crisis. Sin embargo, los intereses políticos y económicos de Rusia y China han llevado a estas dos grandes potencias a bloquear la aprobación de sanciones efectivas contra Irán, sanciones que forzaran al régimen de los ayatolás a reconsiderar sus prioridades.
Los europeos han mostrado su rechazo al uso de la fuerza, lo que en perspectiva iraní ha supuesto otra garantía de que, al final, el cerco internacional no sería ningún impedimento para el logro de sus objetivos.
Estados Unidos amenazó con el uso de la fuerza, pero sus problemas en Irak y Afganistán, su soledad diplomática y el hecho nada desdeñable de que era el Estado menos amenazado por los misiles iraníes llevó al entonces presidente Bush a posponer sine die una acción de fuerza.
El actual presidente Obama está tratando de establecer una nueva relación con el islam y considera muy contraproducente para este fin una acción militar contra las instalaciones nucleares iraníes. El hecho de que Irán podría reaccionar tratando de desestabilizar Irak y Afganistán o provocar un cierre del tráfico marítimo en el Golfo Pérsico son elementos que también se han tenido muy en cuenta.
Obama ha tratado infructuosamente de establecer un diálogo estratégico con los dirigentes de Teherán y ahora busca contrarreloj una vía diplomática desde la que negociar la renuncia iraní a dotarse de un programa nuclear para usos militares.
El tiempo juega a favor de Irán, que se encuentra muy cerca de lograr sus objetivos militares. Estados Unidos no considera en estos momentos el uso de la fuerza y la posibilidad de que Irán ceda o de que el Consejo de Seguridad apruebe sanciones realmente efectivas son remotas. Los ayatolás están ganando esta batalla, lo saben, lo celebran y no parece que les tiemble el pulso en este tramo final.
La situación de Israel es de dramática soledad. Las declaraciones de Netanyahu dando a entender la sintonía con la Administración Obama no responden a la realidad. El Gobierno norteamericano subordina en el corto plazo su relación preferencial con Israel a la apertura al Mundo Árabe. Creen que sólo así se garantizará en el futuro la seguridad de Israel, pero esta afirmación responde más a elucubraciones teóricas que a realidades estratégicas. Por otro lado, la administración Obama no está dispuesta a abrir un nuevo frente militar ni a entorpecer sus relaciones con Europa, Rusia y China por una acción de fuerza contra Irán.
De nuevo elucubraciones teóricas les llevan a pensar que sólo desde un nuevo entendimiento con europeos, Rusia y China será posible revertir el programa nuclear iraní. En el corto plazo Obama parece dispuesto a aceptar un Irán nuclear.
Israel puede lanzar un ataque sobre las instalaciones nucleares iraníes, pero su efectividad sería limitada por el escaso número de vuelos que podría realizar. Por otro lado, el coste diplomático sería muy alto. El Gobierno Netanyahu sería presentado como un obstáculo para la paz, como un elemento de desorden y tensión merecedor de sanciones económicas y diplomáticas. La clase dirigente israelí se está haciendo a la idea de que tendrá que vivir bajo una amenaza nuclear, para lo que tendrá que desarrollar sus capacidades militares en terrenos vitales como los escudos antimisiles.
Oriente Medio ha entrado en una nueva etapa, caracterizada por el auge del islamismo, la rivalidad chií-suní y la proliferación de armas de destrucción masiva. La paz está más lejos que nunca.
Florentino Portero
Libertad Digital